Mohamed VI: un desmayo y tres kilos menos, según un opositor
¿Qué se sabe de verdad sobre el estado de salud de Mohamed VI? La descripción más detallada que circula no llega de la casa real marroquí, sino de un opositor, Abdelilah Issou, que sostiene que el rey sufrió un desmayo —atendido en el área médica del palacio con líquidos y suero por vía intravenosa, por una bajada de la presión arterial—, que ha perdido tres kilos de peso y que arrastra incontinencia fecal y urinaria, además de úlceras. Ninguna de esas afirmaciones cuenta con confirmación independiente ni con un parte médico oficial.
Qué dice exactamente el relato del opositor
El relato atribuye los síntomas a un cuadro compatible con una infección por VIH en fase avanzada. No hay prueba pública de ello. Los cuadros clínicos no se diagnostican por redes sociales, y una pérdida de peso o un desmayo admiten decenas de explicaciones distintas. Hay, además, una objeción que circula y que tiene lógica: si alguien con ese nivel de recursos tuviera el diagnóstico, el tratamiento disponible permitiría controlar la enfermedad durante décadas. Esa contradicción —mucho síntoma y ninguna verificación— es justo lo que alimenta la duda.
La teoría del contagio en 1997: sin una sola prueba
Junto a los síntomas circula una explicación sobre el origen de la infección: un encuentro en Manhattan, en 1997, con un joven judío marroquí-italiano criado en Italia, que habría servido cinco años en las Fuerzas de Defensa de Israel, tres de ellos en la 91.ª División de Galilea y después en el Aman, y que habría actuado como agente para grabar al entonces príncipe Mohamed Alauí. El texto no aporta documentación alguna y encaja en un marco conspirativo que atribuye a un servicio de inteligencia extranjero una operación de chantaje sobre personalidades árabes. Sin verificación, eso es propaganda, no periodismo.
De momento, el parte médico más detallado sobre un jefe de Estado en activo lo firma un opositor en una red social. En Rabat, el silencio también es política.