No, Rusia no tenía una necesidad militar real de invadir Ucrania en 2022. La mayoría de los historiadores coincide en que las invasiones preventivas rara vez responden a una amenaza inminente, y el caso ucraniano encaja en ese patrón: un despliegue defensivo ucraniano en el Dombás no justificaba una invasión a gran escala.
La pregunta de si una guerra fue inevitable o preventiva acompaña a Europa desde hace décadas. En 1941, la Alemania nazi atacó la Unión Soviética alegando un ataque anticipado. La mayoría de los historiadores, incluidos muchos alemanes, sostiene que Alemania atacó sin necesidad. El argumento del ataque preventivo se apoya en el libro de un agente de inteligencia soviético que desertó al Reino Unido, donde afirmaba que Stalin planeaba atacar primero. Ese relato nunca ha logrado consenso.
El precedente de 1941 y el mito del ataque preventivo
La tesis del ataque anticipado exige que el enemigo esté agrupándose para asestar un golpe. En 1941, la inteligencia soviética no mostraba una preparación ofensiva inminente. La mayoría de los especialistas descarta esa lectura. La historiografía dominante concluye que Alemania buscó expandirse hacia el este por motivos ideológicos y de recursos, no por una amenaza soviética inmediata.
El libro del desertor soviético sigue citándose en foros y redes, pero no ha cambiado el consenso académico. La idea de que Stalin quería cohabitar con Occidente, igual que otros líderes autoritarios han convivido con potencias rivales, encaja mejor con las evidencias disponibles que la de un ataque soviético planificado.
El despliegue ucraniano en el Dombás era defensivo
En 2022, Ucrania tenía una fuerza robusta desplegada en el Dombás. Pero Rusia concentró en la frontera ucraniana el mayor despliegue militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, con bancos de sangre incluidos. Esa asimetría es clave: cualquier operación ofensiva ucraniana en el Dombás habría dado a Rusia el pretexto que buscaba para invadir.
El despliegue ucraniano era más defensivo que ofensivo. La superioridad rusa en hombres y medios era abrumadora. La tesis de que Ucrania planeaba atacar primero no se sostiene con esa correlación de fuerzas.
La OTAN y los misiles: un argumento sin base
Se repite que Ucrania iba a entrar en la OTAN e instalar misiles apuntando a Rusia. Pero es Estados Unidos quien autoriza quién entra en la alianza, y la administración de Biden no iba a admitir a Ucrania antes de 2022. La adhesión ucraniana era, en la práctica, inviable a corto plazo.
La idea de que Europa planeaba invadir Rusia carece de cualquier respaldo. No hay indicios de que la Unión Europea preparara una ofensiva militar contra territorio ruso.
El coste real de la aventura imperial
Rusia ha perdido influencia global en Venezuela, Cuba, Armenia y Siria desde el inicio de la invasión. Ha aceptado ese coste a cambio de extensión territorial. Son territorios que no necesita en absoluto, y el precio en vidas por metro cuadrado es altísimo.
La tesis de los «ucronazis» y la de una conspiración satánica no resisten el menor análisis. Rusia tiene tasas altas de divorcio, aborto y VIH, y los ucranianos occidentales son más creyentes que los rusos. La invasión respondió a ambición imperialista, no a necesidad estratégica.