Melilla y el rumor de un segundo asalto migratorio sin confirmar
Un rumor recorre estos días la frontera de Melilla: la supuesta concentración de miles de personas en el lado marroquí y la inminencia de un nuevo asalto a la valla. La advertencia circula por redes sociales y canales de mensajería, atribuida a una fuente que en el propio seguimiento del asunto se discute. No hay confirmación oficial. Y la ausencia de confirmación se está leyendo, según el cristal con que se mire, como calma chicha o como prueba de que algo se esconde.
El precedente que se cita una y otra vez es Ceuta. En la entrada masiva registrada entonces, las cifras que se manejaron hablaban de entre 20.000 y 30.000 personas. Según esas cifras, la mayoría regresó y quedaron unos pocos miles.
Qué se sabe del supuesto nuevo asalto a Melilla
El aviso habla de una «segunda fase» y de miles de personas listas para cruzar. No hay confirmación institucional, ni cifras oficiales, ni imágenes que lo avalen. La fuente que lo difunde genera dudas incluso entre quienes siguen el asunto de cerca: hay quien pide que se juegue la credibilidad si el aviso no se cumple. La cautela, eso sí, no es unánime. Otra corriente sostiene que el peligro es real y que las convocatorias se están coordinando en redes magrebíes entre hoy y el día 23, fecha de las elecciones marroquíes.
Cuántas personas entraron en Ceuta y cuántas se quedaron
El episodio de Ceuta funciona como termómetro. De las 20.000 a 30.000 entradas que recogen las cifras difundidas, la mayoría retornó y quedó apenas un remanente de unos pocos miles.
Por qué una parte del seguimiento sospecha del relato oficial
Aquí aparece el tramo más ideológico. Una corriente sostiene que el Gobierno habría decidido dejar pudrir la situación para vaciar Ceuta y Melilla y facilitar su entrega a Marruecos. Otra apunta en dirección contraria: que la crisis se fabricaría para justificar un estado de excepción y aparcar las elecciones. Ninguna de las dos hipótesis está respaldada por pruebas, y conviene decirlo así. Son marcos mentales que llevan años funcionando, no hallazgos.
¿Por qué se habla del estado de excepción?
Porque una parte del seguimiento lo cita como escenario posible. La Constitución, en su artículo 116.3, y la ley orgánica que lo desarrolla fijan un plazo inicial de 30 días, prorrogable una sola vez por otros 30 más con autorización del Congreso: 60 días como techo. No hay ninguna declaración en marcha ni indicio oficial de que vaya a activarse. El dato está sobre la mesa, pero solo como ejercicio.
El umbral que algunos exigen para dar el aviso por bueno
Para una parte del seguimiento, el aviso no pasará de rumor hasta que se materialice en cifras grandes: se llega a exigir que entren 80.000 personas para tomarlo en serio. En el otro extremo, se repite que la población de origen marroquí en Melilla rondaba el 10% en los años 80 y que ahora se habla del 45%. Esa proporción no viene con estadística que la respalde. Y mientras tanto, el único número que nadie puede dar es el de los que están realmente al otro lado de la valla.