Milei, contaminación y el dilema del desarrollo: ¿producir primero o regular?
¿Tiene razón el presidente argentino cuando prioriza la producción sobre el medio ambiente? El reciente debate sobre una empresa que contamina un río en Argentina ha reabierto la vieja discusión: ¿es mejor crecer primero y limpiar después, o regular desde el principio aunque eso frene la economía?
Hay quien sostiene que Europa se ha pasado de rosca con las normativas ambientales, tanto que ahoga la inversión y deja a sus ciudadanos con ríos limpios pero bolsillos vacíos. En Argentina, Milei aplica la receta opuesta: desregular, producir, y ya se arreglarán los daños más adelante. Sus defensores argumentan que es la única manera de sacar al país del atraso socialista. Los críticos, en cambio, ven una coartada para la contaminación sin control y una actitud infantil que ignora las consecuencias a largo plazo.
El dilema no es nuevo, pero el experimento argentino lo convierte en un laboratorio a escala real. Mientras tanto, el río sigue recibiendo vertidos y la pregunta queda en el aire: ¿dónde está el daño? Quizás, como ironiza un sector del análisis, en tener que elegir entre un río sucio y una economía parada. Lo peor de ambos mundos sería quedarse sin ninguna de las dos cosas.