Miguel Ángel Rodríguez: el estratega que hizo caer al fiscal general del Estado
El 20 de noviembre de 2025, Miguel Ángel Rodríguez declaraba ante el Tribunal Supremo. Lo que parecía una comparecencia rutinaria se convirtió en el último movimiento de una partida que ha costado la condena al fiscal general del Estado. La tesis de que MAR es un genio de la estrategia política ha ganado enteros tras este desenlace. No es para menos: con una media verdad bien calibrada provocó que el fiscal general cometiera un delito al desmentirla, y el Supremo lo ha sentenciado.
La jugada de la media verdad
Todo arrancó con la difusión de un dato que el entorno de Ayuso manejaba: el novio de la presidenta, Alberto González Amador, había llegado a un acuerdo con Hacienda. El fiscal general, en lugar de ignorarlo, filtró los detalles confidenciales del acuerdo para desmentir la versión de MAR. El problema es que esa información era secreta. La querella del Colegio de Abogados fue rápida. El fiscal, condenado. MAR, exonerado de cualquier acusación de bulo, pues la existencia del acuerdo era real. «Difundiendo una verdad a medias sabía perfectamente que el fiscal cometería un delito para desmentirle», resumen los análisis más minuciosos. La Agencia Española de Protección de Datos archivó además la denuncia contra Rodríguez por filtraciones, al considerar que sus comunicaciones se limitaron a un grupo de profesionales.
El contraste con el equipo de Moncloa
Mientras el asesor de Ayuso demuestra oficio, el equipo de Sánchez acumula errores. La comparación entre los perfiles es demoledora: en Moncloa, asesores como la denominada «fontanera» o Leire han dejado episodios propios de una corrala de vecinas, con filtraciones torpes y nula visión estratégica. MAR, en cambio, lleva décadas en primera línea: llevó a Aznar a la presidencia en los 90 y ahora allana el camino a Ayuso hacia la Moncloa. «El gran mérito de Ayuso es que conoce sus limitaciones y se rodea de gente mejor que ella», señala una corriente de análisis que subraya los impresionantes currículos de sus consejeros. La diferencia en la calidad de los equipos es clave para entender por qué una operación judicial que pretendía desgastar a Ayuso ha acabado por devorar al fiscal general.
¿Genio o suerte? El debate que queda abierto
No todo el mundo concede a MAR el título de genio. Hay quien sostiene que la victoria se debe más a la incompetencia del rival que a la brillantez propia. Sánchez se rodea de personas intelectualmente inferiores, lo que hace que cualquier estrategia mínimamente calculada parezca superlativa. Otros señalan que el verdadero mérito es de González Amador, que con su situación fiscal ha logrado desencadenar una crisis institucional. Pero el dato objetivo es que el fiscal general del Estado ha sido condenado, que MAR ha quedado limpio de todas las acusaciones y que Ayuso suma una nueva cabeza de la hidra sanchista en su haber. El análisis se detiene aquí: no hay certeza de que la jugada fuera premeditada al milímetro, pero el resultado es el que es. Y conviene recordar que, como dice el refrán, el que tuvo, retuvo.