Volumen en el culturismo natural: entre el progreso real y la autojustificación
Subir una foto mostrando un cuerpo con alto porcentaje de grasa y llamarlo «volumen» es un clásico del fitness amateur. La reacción suele ser la misma: críticas feroces de quienes ven un físico sin definición y lo califican de «gordo». Pero, ¿tiene razón el que publica o sus críticos?
El caso de un aficionado que tras dos años y medio de gimnasio presume de su primer volumen a 85 kilos ha reabierto el debate. Los datos del hilo hablan por sí solos: asegura que le quedan ocho kilos de grasa por perder y que su objetivo es un tercer volumen. La comunidad se divide entre quienes ven un progreso digno y quienes lo tachan de pérdida de tiempo.
¿Realmente funciona el volumen sucio?
El concepto de «volumen» consiste en comer en superávit calórico para ganar masa muscular, asumiendo que también se gana algo de grasa. Pero la ciencia muestra que para un deportista natural, ganar más de 0,5-1 kg al mes es mayoritariamente grasa. Forzar la máquina con excesos calóricos solo alarga la fase de definición posterior, que puede durar meses y acabar quemando parte del músculo ganado.
En el caso analizado, tras 2,5 años el físico mostraba poca separación muscular y un notable acúmulo de grasa abdominal. Los críticos señalaban que un volumen así no justifica el tiempo invertido, y que la definición posterior le devolverá a un punto similar al de partida. «Lo que haces no es volumen, es una pérdida de tiempo y de salud», resumía uno de los comentarios más votados.
Referencias a influencers: el espejo roto
El autor del hilo se comparó con figuras como Ander Basurto o Ángel Real, argumentando que su primer volumen era mejor que el de ellos. La respuesta fue inmediata: esos deportistas, incluso en volumen, mantienen porcentajes de grasa mucho más bajos y una musculatura mucho más desarrollada. Además, se cuestionó la naturalidad de muchos de esos referentes, recordando que el 99% de los atletas de élite usan o han usado sustancias.
La brecha entre la percepción del usuario y la realidad es un fenómeno conocido como dismorfia positiva: verse mejor de lo que realmente se está. En el mundo del fitness, esto lleva a muchos a perpetuar ciclos de volumen-definición innecesarios, creyendo que están en el camino correcto cuando en realidad están estancados.
El dilema de la definición: ¿merece la pena?
El debate de fondo es si el enfoque tradicional de «bulking y cutting» es adecuado para el aficionado medio. Cada vez más entrenadores recomiendan la recomposición corporal: ganar músculo mientras se pierde grasa de forma lenta, sin fases drásticas. Esto evita la frustración de tener que perder kilos de grasa acumulados durante meses.
El autor del hilo confía en su proceso y afirma que la definición le llevará cinco meses para eliminar los ocho kilos sobrantes. Pero los críticos dudan de que, partiendo de ese punto, pueda lograr un físico estético sin perder también el músculo que cree haber ganado. Al final, la única manera de saberlo es esperar el resultado.
Una lección para el lector
La moraleja es que el volumen no es una excusa para abandonar la alimentación saludable. Para un natural, el margen de ganancia muscular mensual es pequeño: forzar la ingesta solo lleva a engordar. La paciencia y la constancia en el déficit calórico ligero suelen dar mejores resultados a largo plazo.
El caso abierto de este aficionado probablemente continuará, y solo su evolución confirmará si sus críticos tenían razón o si, efectivamente, su estrategia era la correcta. Mientras tanto, el debate sobre la eficiencia del volumen tradicional para naturales sigue sin cerrarse.