Ellos, ellos... Siempre querían otra guerra... La revancha... Eva y yo éramos un buen vínculo ¿sabes... ? No tuvimos "bajas" durante la guerra. Ni Eva ni yo que yo sepa y, y... éramos dos buenos elementos para unir a un pueblo roto; traumatizado... Sin más.
La guerra fue un trauma y nosotros éramos dos agentes sociales con ánimo de desmantelar viejos traumas; había que adecentarse, yo había trabajado en la tienda e hice comprar una TZR, ella es una gran persona, no te engañes... Los traumas están para superarlos y esa guerra fue un trauma.
Los dos veníamos de fuentes burguesas, ella de la hostelería de la ciudad, yo del comercio del campo en alimentación, muy trabajadores los dos, ella trabajaba, estudiaba e iba a verme todos los días "calenturas" me decía la pobre que le salían, eran herpes labiales en los labios por la debilidad ¡lo que no quiero pensar es cuando estudiaba esa chica! Y aprobaba.
Ahora no se como terminará esto, las posiciones se están radicalizando. Yo tengo la espalda rota de tanto acarrear. Hoy me estoy pasando todo el día en la cama, ya había dejado de sentir el dolor, y eso... eso es malo, me ocurrió cuando la perdí a ella, y, caí enfermo, esta vez creo que la gente me miraba por la calle y pensaba que me iba a morir, e igual no fueran desencaminados. Yo, ponía cara de rarezas. Daría algo por jugar esta noche al Tourist Trophy isle de man, pero veo que mi espalda me pide reposo.
Creo que estas chicas ya intuyeron que "pasaría algunas décimas" (y la moto), me hicieron probar mis primeras Nike Hair en su franquicia ("las mejores zapatillas que me he calzado") ya te digo, había que estar a la altura, no vale solo con disfrazarte de pobre y tener una pareja desaliñada, has de luchar por el amor, por la belleza, por la comodidad... Y así se lucha trabajando y se ve que ni él ni mi hermana querían trabajar.
Yo, sigo trabajando, cuando puedo, en lo que puedo, noto esas décimas en las fosas nasales y este texto no es fácil de escribir. Me voy a la cama, ya llevo toda la tarde y escucho la música desde aquí; mi tío trató a su padre como a un perro y lo único que le hizo fue leña para el fuego, pero cuando se vio, seguramente en un ataque de ansiedad no lo llevó al hospital y murió a los 72 años, y luego le puso su nombre íntegro a un "tapir", a un cerdito de la selva, ni siquiera Juan, "Juan Alberto", no Alberto directamente. ¡Qué vergüenza la verdad! En el velatorio de mi abuelo (yo era muy joven) pensé "lo han dejado morir" "Que ya lo llevarían al hospital si se encontraba mal al día siguiente" y el hombre murió de un infarto aquella noche.