De Diageo a Alphabet: el dilema del inversor value entre dividendos e IA
Tres años construyendo una cartera de economía real y un puñado de compuestas tradicionales. De repente, Alphabet aparece en el radar como la gran alternativa de crecimiento. Es la misma tensión que recorre las carteras conservadoras en plena era de la inteligencia artificial: resistir con las dividenderas castigadas o saltar al tren tecnológico, aunque sea vendiendo posiciones con pérdidas.
La cartera de 7 valores y sus costuras
La cartera, concentrada en siete posiciones, tiene dos muletas: Diageo y Bunzl suman el 42% del total. Diageo, comprada a una media de 15 libras, es considerada por su titular una apuesta a largo plazo: confía en que la compañía seguirá los pasos del tabaco y reinventará el consumo sin alcohol. En contra, hay quien ve un cambio estructural en los hábitos de consumo y un PER de 20 que no invita a la paciencia. Nike, a 52 dólares de media, es el principal dolor: la competencia en China y una valoración reconocida como excesiva por el propio inversor. MicroStrategy, con una pérdida del 60%, queda como anécdota por su peso mínimo.
Alphabet, el canto de sirena de la IA
La alternativa que más suena es Alphabet. Sus defensores esgrimen el monopolio de casi el 90% en búsquedas, un negocio en la nube que crece por encima del 30% anual y una inversión masiva en IA, incluida una participación en Anthropic. Ni siquiera el coste de entrada parece disuadir: Berkshire Hathaway ya amplió posiciones a 350 dólares. El contrapunto también existe: si la gente acaba buscando directamente con IAs, el negocio publicitario de Google podría resentirse. Un riesgo que el propio inversor tiene en el radar antes de decidir si vende Nike con pérdidas para entrar.
Y de fondo, las small caps
El interés por acelerar la rentabilidad empuja a mirar a las small caps. La experiencia ajena, sin embargo, es un aviso: las compañías pequeñas que no cumplen pueden desplomarse años. Las mineras, con selección diversificada, se comparan con una lotería con algo más de probabilidades. El libro «100 baggers» de Mayer aparece como guía, aunque se admite que la falta de criterio es el obstáculo principal.
El debate queda abierto en el punto exacto donde se atascan muchas carteras: sin convicción suficiente para soltar los valores castigados ni para abrazar del todo el crecimiento. Mientras tanto, la prudencia recomienda plan claro y coherencia. La bolsa, como casi siempre, no perdona la indecisión.