¿Es delito amenazar con denunciar? Dos criterios legales que chocan
Un ciudadano que asegura haber sido víctima de una denuncia falsa por acoso se encontró con una paradoja judicial: su abogada le advirtió que decir a la denunciante «te voy a denunciar por denuncia falsa» constituía un delito de amenazas y coacciones. Al buscar una segunda opinión, otro abogado le dijo justo lo contrario: que no existe tal previsión en el código penal. El resultado fue un cambio de abogado y una pregunta que muchos se hacen: ¿es legal amenazar con acudir a los tribunales?
Detrás del caso concreto hay un debate jurídico con implicaciones para cualquier consumidor de servicios legales. Mientras algunos profesionales interpretan que cualquier advertencia de denuncia puede ser coacción, otros sostienen que no es más que el anuncio de un derecho. La diferencia puede depender del contexto: si existe una orden de alejamiento, cualquier contacto, incluso un mensaje escrito, puede quebrantarla. Pero fuera de ese escenario, la amenaza de denunciar es, según la corriente mayoritaria, el ejercicio legítimo de un derecho.
La anécdota también revela una fractura en la profesión que muchos clientes detectan: la influencia de la ideología o el género del abogado en el consejo. Uno de los participantes en el debate sugiere que en casos de violencia de género hay que buscar abogados especializados en la defensa de hombres, lo que pone sobre la mesa la dificultad de encontrar un asesoramiento imparcial.
¿Cómo orientarse cuando los propios letrados no se ponen de acuerdo? La pregunta queda abierta, y la respuesta probablemente dependa de cada juzgado y de cada caso.