Los vendedores de arepas y empanadas ya no pueden operar en el Metro de Madrid
En las estaciones de Legazpi, Oporto, Plaza Elíptica y Pacífico, era habitual encontrar neveras portátiles con empanadas colombianas y arepas. Desde hace más de un año, decenas de vendedores se apostaban a las puertas del metro ofreciendo sus productos a los viajeros. Pero esta semana, Metro de Madrid ha puesto en marcha un operativo contra esta venta ambulante ilegal, realizando 23 intervenciones en los alrededores de las estaciones.
El fenómeno fue detectado por las autoridades en 2024, pero experimentó un fuerte crecimiento al año siguiente. La comida casera, sin controles sanitarios ni licencia, suponía un riesgo para la salud pública y una competencia desleal para los establecimientos regulados, que deben cumplir con estrictas normativas fiscales y sanitarias.
Reacciones encontradas tras la operación
La medida ha sido recibida con satisfacción por quienes exigen un mayor control del comercio informal vinculado a la inmigración. Sin embargo, también ha generado escepticismo: algunos señalan que los vendedores simplemente se desplazarán unos metros fuera del perímetro de competencia de Metro, donde la responsabilidad recae en la Policía Municipal. Otros recuerdan que la venta ambulante de comida en Madrid no es nueva –hace 25 años eran los vendedores chinos de cerveza los que operaban sin permiso–, pero la escala actual es mucho mayor.
El dato que deja preguntas abiertas
En una semana, solo 23 intervenciones. Una cifra que parece modesta para un problema que algunos consideran desbordado. La prensa, como El Confidencial, ha cubierto la noticia destacando la falta de claridad sobre si este operativo es el inicio de una acción sostenida o una respuesta puntual. El riesgo sanitario persiste: sin inspecciones de sanidad, la comida podría estar elaborada en condiciones insalubres. Mientras tanto, los comerciantes legales siguen viendo cómo se les exige todo y a otros nada.