El gurú de la dieta ancestral: su físico delata su salud
Un influencer con 190.000 seguidores vende un estilo de vida basado en la dieta ancestral, grounding y sungazing. Promete optimizar cada detalle para subir testosterona y alcanzar una salud perfecta. Pero las imágenes que acompañan sus recomendaciones muestran un cuerpo delgado, de aspecto frágil y postura encorvada. La contradicción no ha pasado desapercibida: si tanto optimizas, ¿por qué ese resultado?
¿Predican pero no practican?
La sospecha se extiende: muchos de estos gurús venden un ideal que ellos mismos no siguen. El argumento de que solo lo hacen creer a los seguidores más ingenuos, que son los que acaban poniendo en práctica dietas extremas, cobra fuerza. Y la obsesión por la salud pura, llevada al extremo, puede generar cortisol y resultar contraproducente. Esa es la paradoja que subrayan varios análisis: el estrés de vivir obsesionado con la salud puede ser más dañino que la propia enfermedad.
El cuerpo no es la única medida de la salud
Se defiende, por otro lado, que la delgadez puede ser compatible con una buena salud. Un IMC perfecto no implica enfermedad, y el aspecto no lo es todo. Pero el gesto, la mirada y la vitalidad también cuentan. La comparación con personajes de ficción que comían mal y tenían un físico similar, como el famoso Javi de Verano Azul, subraya que la apariencia no prueba ninguna superioridad del método. El cuerpo del gurú, visto con ojos escépticos, no transmite precisamente lo que predica.
La paradoja final: un gurú con más seguidores que muchos médicos, vendiendo un método que en las fotos no se sostiene. Y mientras tanto, los críticos recuerdan que el verdadero fitness se consigue con control de calorías y macronutrientes, no con rituales solares. Pero eso vende menos.