Melody planta a Broncano y desata la guerra por el relato de Eurovisión
¿Qué hay detrás de una entrevista cancelada que llevaba dos meses programada? La cantante Melody no acudió a La Revuelta, el programa de Broncano en RTVE, y la cita se cayó sin más. El asunto no es menor: la artista había representado a España en Eurovisión y, según el relato que circula, la cadena pública la había dejado sola tras el certamen. La decisión de plantar al presentador se lee como respuesta, no como capricho.
El desencadenante, según se cuenta, fue el trato recibido. Melody habría vuelto a España por su cuenta, en un avión distinto al de la delegación de RTVE, y no quiso conectar en directo con la cadena después del festival. Hay quien sostiene que la televisión pública la boicoteó y que ella se limita a devolver la moneda.
Ojo por ojo, versión televisiva.
Qué pasó con RTVE y Eurovisión
La versión que más circula apunta a un desencuentro entre la artista y la corporación pública. Se dice que Melody se cuidó de no firmar con RTVE ningún compromiso posterior a la representación, lo que le dejaba las manos libres. Con el contrato finiquitado, aceptar ofertas de la competencia no era una traición: era una decisión profesional.
En contra pesa otro argumento. Hay quien calcula que la artista ya tenía planeado el salto a otros platós, incluido El Hormiguero, y que el plantón a Broncano forma parte de esa hoja de ruta. La cifra que se ha llegado a manejar para una entrevista en la competencia ronda los
150.000 euros, aunque ese dato fue desmentido públicamente. El hermano de la cantante lo negó con ironía en redes: «Cuando os enteréis del programa me avisáis».
El relato de la ganadora y el papel de la televisión pública
El ruido de fondo es otro: la sensación, extendida en ciertos círculos, de que Melody no ganó Eurovisión por una maniobra orquestada contra ella. Esa lectura choca con la evaluación más fría: una cantante de verbena, dicen, con una canción mediocre que no habría mejorado su posición ni sin tejemanejes. La autocrítica, como casi siempre, brilla por su ausencia.
El contrapunto llega desde quien vio el festival. Hay quien sostiene que la canción española era mejor que varias de las que quedaron por delante, y que Eurovisión hace tiempo que dejó de ser un concurso de música para convertirse en otra cosa. El debate, en el fondo, no va del festival: va del uso de la televisión pública con fines propagandísticos.
El negocio de la polémica: quién paga y quién cobra
La pregunta que sobrevuela todo es económica. Si RTVE invirtió dinero público en la candidatura, ¿puede la artista despreciar a la cadena que la financió y llevarse el rédito a la competencia? La respuesta depende de a quién se pregunte. Unos ven una decisión legítima de mercado; otros, un nuevo episodio de dinero público convertido en trampolín privado.
El cálculo completo, con las cifras que se barajan y los contratos que se citan, da una diferencia que sorprende. Lo que está claro es que la polémica se ha convertido en un activo: cuanto más se habla de ella, más platós la quieren. Y eso, en términos de audiencia, es exactamente lo que se paga.
Broncano, la salud mental y el doble rasero
El presentador también sale tocado. Se le reprocha haber hecho chistes a costa de una persona que atravesaba un mal momento, precisamente en un programa que presume de sensibilidad. La acusación de doble rasero —preocupación por la salud mental solo cuando conviene— ha calado en parte del público.
La artista, mientras tanto, prepara su versión de los hechos. Se habla de una rueda de prensa y de entrevistas en las que no piensa dejar títere con cabeza. Si cumple lo que promete, el relato de Eurovisión puede cambiar de dueño. Y RTVE, que ya la dejó sola una vez, tendrá que decidir si le conviene más el silencio o la réplica.
Al final, la entrevista cancelada ha dado más que hablar que muchas entrevistas emitidas.
Misión cumplida, aunque no exactamente como estaba previsto.