Meliá se retira de Cuba tras Iberostar: el miedo a las sanciones de EE.UU. desmonta el negocio hotelero español en la isla
Meliá, la cadena hotelera española con mayor presencia en Cuba, ha anunciado la finalización inmediata de la gestión y comercialización de buena parte de sus 34 hoteles en la isla. Sigue la estela de Iberostar, que ya había tomado la misma decisión días antes. El motivo oficial: el temor a las sanciones de Estados Unidos, que se han intensificado bajo la administración Trump.
El dato que revela el modelo de negocio
El debate y los datos publicados apuntan a que el negocio hotelero en Cuba no era lo que parecía. Según informaciones recogidas, Meliá pagaba al gobierno cubano hasta el 97% de los salarios de los trabajadores, que apenas recibían un 3%. Es decir, el régimen castrista se embolsaba casi la totalidad de la masa salarial mientras las cadenas hoteleras obtenían beneficios de la explotación turística. Ese esquema, que algunos califican de «robolución», se ha vuelto insostenible cuando la geopolítica aprieta.
No solo hoteles: el cerco financiero se cierra
Paralelamente, se ha anunciado que este mismo sábado cesarán las operaciones de Visa y MasterCard en Cuba, cerrando aún más el acceso al sistema financiero internacional. Las decisiones de las empresas españolas no se producen en el vacío: la presión de Washington sobre cualquier compañía que opere en la isla se ha recrudecido, y las corporaciones estadounidenses ya han empezado a marcar el terreno.
¿Retirada voluntaria o expulsión?
Algunos analistas sostienen que no se trata de una huida, sino de una orden no escrita de los «amos» norteamericanos, que han reclamado el espacio para sí. El argumento económico se mezcla con el político: mientras unos ven una rendición ante el embargo, otros destacan que el modelo de negocio era una vergüenza que ahora Washington ha obligado a terminar.
La ironía final: el gobierno cubano, que se quedaba con el 97% de los salarios, se queda ahora sin hoteles, sin ingresos y sin el colchón que le proporcionaban las empresas españolas. La historia, al menos en el sector hotelero, se ha escrito con cifras que hablan por sí solas.
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