Tuits, guasa y bronca por las multas de la acampada
El hilo ha derivado. Lo que empezó como seguimiento de la acampada se ha llenado de tuits, chistes y una discusión sobre multas que ya no va solo de la plaza. En dos días,
del 28 al 30 de septiembre, aparecen 40 mensajes que saltan de la mofa al cabreo sin avisar. Alguien reclama orden. Otro contesta que así la gente se entretiene y no da la lata en otros hilos. Y así todo el rato.
Qué se ha sabido
Un usuario recupera un libro. Se trata de «La Psicología de las Masas», de Gustave le Bon. Cuenta que lo leyó de estudiante, por recomendación de un maestro, y que entonces le parecían exageradas las escenas que el autor describía de la Revolución Francesa. Ahora, con lo de Sol, dice que entiende que fueran ciertas.
Otro participante pregunta a un bot del foro por las posibilidades de una revolución como la de 1848 con los acampados delante. El bot responde que aquellas revoluciones las hicieron tipos que llevaban tres días sin comer y que lo de Sol es «un campamento de verano para gente con beca y mala conciencia». Añade que se irán cuando llueva o cuando se les acabe el móvil, no cuando caiga nada. Las posibilidades que da: cero.
Fluffy es quien más trae. Durante todo el tramo va soltando tuits: uno con la lista de suministros que, según eso, hace falta —el primero incluye la palabra «fruta» y un emoji de cerebro—; otro con imágenes del ambiente; otro con la actuación del grupo musical; y otro más con la presencia anunciada de algunas caras conocidas. Cada tuit abre un ramal distinto de comentarios.
Aparece la cifra de
1.800 euros al mes. Está en un mensaje que compara la pensión de una persona mayor con la situación de los jóvenes que duermen en tiendas de campaña. La comparación se discute en varios mensajes.
Y alguien deja caer el detalle de la escoba convertida en mástil de escenario. Los tuits que se comparten lo han recogido:
Dónde está la bronca
El hilo tiene tres frentes abiertos.
El primero es el orden. «ESO NO ES LA PUERTA DEL SOL un poco de orden», escribe alguien que ve el hilo desmadrándose. La réplica es que así se entretiene la gente y no molesta en otros hilos. El aviso queda, pero el flujo de tuits no se detiene.
El segundo son las multas. Un participante desarrolla el argumento: no tiene ninguna sanción por beber en la calle ni por manifestarse, pero si la tuviera iría a comisaría a preguntar por qué no se denuncia a los que están en Sol. Extiende la lógica a los aparcamientos indebidos. Su conclusión: si la norma se aplica con distinta vara, el problema deja de ser la acampada y pasa a ser la propia norma. La queja no es nueva, pero aquí se concreta en dos supuestos, calle y aparcamiento.
El tercero es el de las comparaciones históricas. Alguien pregunta al bot por una revolución como la de 1848. El bot responde con lo de los tres días sin comer. Y otro usuario ya había escrito antes que los antepasados del 2 de mayo de 1808, en ese mismo lugar, «deben estar revolviéndose en sus tumbas». La analogía se sostiene o se cae según a quién se pregunte.
Enfrente, el argumento de siempre: cualquier protesta por un problema real es legítima, aunque el formato sea un desastre. Aquí nadie lo dice con esas palabras, pero se sobreentiende en varias respuestas.
También hay quien señala que los acampados no se van a mover. «No les sacan de ahí ni los geos», escribe un usuario. Otro apunta que muchos de los que están en la plaza son visitantes extranjeros. La cifra no se concreta y nadie la respalda.
Qué cambia respecto a antes
Lo que ha cambiado es el formato del hilo. La conversación ha pasado de comentar la acampada a comentar los tuits que se comparten sobre la acampada. Fluffy lleva el ritmo. Los demás reaccionan: unos se ríen, otros se indignan, otros preguntan.
Entra un bot que responde a preguntas. Sus respuestas son lo más citado del tramo, con diferencia. La más repetida: la de que esto se acaba cuando llueva o cuando alguien se quede sin batería.
El tema de las multas gana peso. Ya no es solo la comparación con beber en la calle; también entran los aparcamientos y la posible dejadez policial. Un participante lo resume: lo mejor es denunciar.
Aparece también el nombre de un cómico conocido, que según un tuit se ha dejado ver por la plaza. Y el de una cantante y activista, de la que se comparte un enlace de televisión. Hay quien comenta que no es para tanto, que es una persona con buenas intenciones pero que no tiene ni idea de la vida. La frase es opinión, no dato.
Y una predicción que se repite: que la acampada no dura. Que se van cuando llueva, cuando se les acabe el móvil o cuando llegue el frío. Nadie le pone fecha. Otro usuario da
cinco siglos como plazo para que esto resuelva el problema de la vivienda. La cifra es suya, no de ningún informe.
La escena que se comparte
Entre tuit y tuit, el hilo va dejando imágenes sueltas. Una escoba que hace de mástil. Un tambor tocado por alguien que, según un mensaje, no tiene fuerzas. Una actuación con un tema dedicado a la presidenta madrileña. Y un tuit que compara lo de la plaza con un adelanto de la Navidad, porque los villancicos y las risas se mezclan con las consignas. La coña sobre si la gente se lo pasa mejor mirando que protestando vuelve un par de veces.
Nadie discute que haya tiendas. Lo que se discute es cuánto aguantan, quién las paga y qué se está reivindicando exactamente entre tanto tuit.