Las bajas en la UIP para no ir a Ceuta: un problema de gestión y de costes
La Unidad de Intervención Policial se queda sin efectivos para la frontera de Ceuta. La razón, según fuentes internas, no es la logística ni el presupuesto: es el miedo. Pero el miedo no es un dato, y las bajas médicas tienen un coste que la administración no puede ignorar.
El escenario de Ceuta y la diferencia con la península
La tensión en la frontera de Ceuta ha puesto a los antidisturbios en una posición incómoda. Hay quien sostiene que el operativo allí no se parece a las cargas contra manifestantes en la península. En un incidente, poco más de 30 agentes se vieron rodeados por decenas de miles de personas. La diferencia de escala y de riesgo es evidente.
Esa diferencia explicaría que los agentes veteranos, según fuentes internas, sean los que más solicitan la baja. Los novatos, se argumenta, no saben lo que les espera. La falta de dimisiones en lugar de bajas médicas, sin embargo, genera escepticismo: si el problema fuera tan grave, cabría esperar renuncias, no solicitudes de baja temporal.
El coste económico de las bajas en la UIP
Cada baja médica en un cuerpo de élite tiene un coste directo: sustituciones, horas extra, presión sobre el sistema sanitario. Si la tendencia se confirma, el Ministerio del Interior tendrá que asumir un sobrecoste que no estaba presupuestado. Algunos apuntan a que el sistema de bajas es demasiado permisivo, lo que facilitaría estas solicitudes. Otros, en cambio, ven en las bajas una respuesta racional a un riesgo real.
La cuestión de fondo es de gestión de recursos humanos. ¿Cómo se motiva a un agente para ir a un destino de alto riesgo cuando puede solicitar una baja médica? La respuesta, probablemente, no será satisfactoria para nadie.
Si la ola de bajas se confirma, la administración tendrá que elegir entre endurecer las condiciones de las bajas o asumir un sobrecoste que nadie ha presupuestado. La decisión, probablemente, llegará tarde. Y para entonces, el problema ya no será solo de Ceuta.