Precios de vivienda en máximos nominales, pero la inflación esconde la realidad
La vivienda en España marca un nuevo récord histórico en euros corrientes. Suena a burbuja, pero hay un matiz que los titulares omiten. Descontada la inflación, los precios aún no han superado el pico de 2008. Según los datos de una tasadora, todos los municipios analizados se sitúan por debajo de aquellos máximos en términos reales.
Esto no es consuelo para quien busca piso. Con los salarios estancados y la presión fiscal al alza, la accesibilidad sigue empeorando. Un dato llamativo: en 18 años, la subida nominal acumulada apenas roza el 10% según una estimación, aunque otros creen que es mayor. El caso es que para el 80% de la población, comprar en las grandes ciudades es una quimera.
El debate regional añade sal: Mallorca, con precios que algunos sitúan por encima de Madrid y Barcelona, se convierte en el ejemplo de que la burbuja no es homogénea. Mientras, localidades del interior como Benavente ni aparecen en el radar. La guerra climática entre mediterráneos y mesetarios tampoco ayuda a consensuar un diagnóstico.
La conclusión es agridulce: en términos nominales, nunca fue tan caro; en términos reales, el techo de 2008 aún no se ha alcanzado. Pero si los salarios no remontan, da igual que sea burbuja o no: el problema de fondo es la incapacidad estructural de acceso. Y eso no se resuelve con ajustes contables.