Marruecos no recoge los cadáveres: la factura recae en España
Las informaciones publicadas apuntan a que Marruecos no está retirando los cuerpos de los fallecidos que aparecen en sus aguas territoriales. La imagen de los restos junto a las boyas del Estrecho ha reabierto el debate sobre quién debe asumir la gestión de las víctimas de la ruta migratoria. De momento, la respuesta es clara: España, a la que se reclama que no gaste “un chavo” en cuerpos que corresponden a otro país, es quien acaba soportando el coste logístico y sanitario.
El riesgo es más que estético. La descomposición de la carne en el agua genera un problema de salud pública de primera magnitud. Los restos contaminan el entorno marino y pueden provocar brotes de enfermedades que terminen afectando a la pesca y al turismo en zonas como Cádiz o Málaga. Los pescadores ya ven cómo los peces se alimentan cerca de los cuerpos, una imagen que no favorece precisamente la venta del producto local.
Mientras tanto, la inacción marroquí se enmarca en unas relaciones bilaterales tensas. La falta de cooperación choca con la campaña de imagen del país, que aspira a organizar el Mundial de 2030. Tener cadáveres sin recoger en sus aguas no es la mejor tarjeta de presentación para un evento que promete millones de visitantes.
Hay quien sostiene que España no debe costear la limpieza de un problema ajeno. Pero no recoger los cuerpos también tiene precio: el de la salud, el del medio ambiente y el de la dignidad de las víctimas. La pregunta de fondo sigue sin respuesta: ¿hasta cuándo se va a mirar hacia otro lado?