Jovenlandia dobla su aceite de oliva: el aviso a las almazaras españolas
La Federación Interprofesional Jovenlandés del Olivo (Interprolive) proyecta una cosecha histórica para la campaña 2025/2026: 200.000 toneladas de aceite, más del doble que las 90.000 de 2024. El volumen de aceituna se moverá entre las 950.000 y los 2 millones de toneladas. Lluvias oportunas y temperaturas moderadas explican, según el sector, este salto.
En España, referente mundial del olivar, la cifra ha encendido las alertas. Hay quien sostiene que es competencia desleal y una amenaza para miles de empleos en el campo. Frente a eso, otros lectores del mercado lo ven como la vía para que el aceite deje de ser un artículo de lujo en el súper.
El asunto ha destapado además una grieta incómoda en el etiquetado. Cada vez son menos las botellas de marcas españolas que declaran el origen. Nombres que suenan a Jaén o a la almazara de toda la vida no garantizan que el contenido sea nacional. Y en conservas y procesados, el aceite usado ni siquiera se especifica: ahí el producto joven tiene vía libre, como recuerda la propia pujanza conservera de Jovenlandia.
La gran duda que deja este escenario es si la producción jovenlandés se quedará en su mercado o terminará en las estanterías europeas. Los indicios apuntan a que sí, y el golpe para las almazaras españolas sería doble: por precio y por imagen. Nadie ha cuantificado aún el coste real de esa competencia si la proyección de Interprolive se confirma.