Marina y Ainara acaban de recibir el alta psicológica tras más de dos años de terapia por duelo gestacional.

Dos mujeres paseando junto a un carrito de bebé vacío en una calle de Donostia bajo luz natural
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Marina Martín y Ainara Larraza perdieron a su hija Mara en la semana 37 de embarazo, con el parto ya a término. Han necesitado más de dos años de terapia psicológica para recibir el alta. Lo cuentan ahora, coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal, para que su hija no quede en el olvido y para visibilizar un duelo que, dicen, suele quedar silenciado.

Leer el resumen completo →

CRÓNICA DEL DEBATE POR TRAMOS
  1. Dos años de terapia por duelo gestacional y el foro se enciende (14 Oct 2026 – 14 Oct 2026)

Periplo

Madmaxista
Desde
6 Nov 2012
Mensajes
6.340
Fruta
12.357
Lugar
La KloaKa

No se que pensar...pensando:​

​

​

Mara siempre será nuestra hija pese a haber nacido perecid»​

​




(imagen visible para usuarios registrados)
Marina y Ainara, que perdieron a su hija Mara en la semana 37 de embarazo, pasean por Donostia.(Gorka Estrada)

Macarena Tejada


14/10/2026Actualizado a las 07:20h.

Su descendiente mayor, Markel, fue quien les hizo salir a flote. Él apenas tenía año y medio cuando, sin ser consciente, obligó a sus dos madres a continuar con su vida pese a todo. Fue su «motor». No podían permitirse quedarse en la cama todo el día. Ni pasar horas y horas tiradas en el sofá. Tampoco aislarse en sus pensamientos. Marina Martín y Ainara Larraza perdieron a su segunda hija, Mara, en la semana 37 de embarazo. Esto es, a los ocho meses y medio, en lo que se considera ya embarazo a término. «Fue durísimo», reconocen ambas mujeres, que tras más de dos años de terapia psicológica han recibido el alta y con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre la Gloria Gestacional, Perinatal y Neonatal, que es mañana, han decidido contar su historia. Para que Mara no quede en el olvido, porque «es nuestra hija y siempre lo será pese a haber nacido perecid», aseguran, junto con Markel y la pequeña Lea. Y para visibilizar «el dolor» que supone perder a un descendiente antes de que nazca. «Que siempre se recuerden a esos bebés que han fallecido durante el embarazo, en el parto o los primeros días de vida».

Ainara fue quien gestó y dio a luz a Markel, el primer descendiente de esta pareja de donostiarras. Al poco, decidieron dar el paso con el segundo. En esa ocasión fue Marina quien se quedó embarazada. Ambas querían vivir la experiencia de crear vida. Todo iba bien, sin ninguna complicación aparente, hasta que en la ecografía de la semana 34 –equivalente al inicio del octavo mes– le detectaron a Mara una malformación en el cordón umbilical, «justo en la parte que encajaba en su tripita», explica Marina. Les derivaron al Hospital Universitario Donostia porque eso supuso que su embarazo pasara a ser de riesgo, pero les dijeron que estuvieran «totalmente tranquilas». Al parecer, «no habían visto ningún bebé que se hubiera perecid por un aneurisma, que es lo que tenía ella», añade Ainara.

Pero lejos de todos los pronósticos, fue el comienzo de su peor pesadilla. Querían «sacar a la niña» antes. «Fue bastante agónico saber que ella estaba mejor dentro de Marina que fuera cuando nosotras necesitábamos que indujeran el parto cuanto antes, psicológicamente hablando», aclaran ambas mientras se toman un café. «Estábamos mal». Es la primera vez que hacen pública su historia en un medio de comunicación, y mañana la repetirán ante decenas de personas en una jornada organizada por el equipo de atención psicosocial de Matia Fundazioa en el marco de un programa de Fundación La Caixa con el objetivo de visibilizar este tipo de duelos, muchas veces «silenciados».

Finalmente cerraron la fecha para inducir el parto. Y cuando acudieron al hospital a que les dieran hora supieron que Mara había perecid. Marina tuvo que someterse a una sesión de monitorización fetal, muy habitual en las revisiones de las últimas semanas. Era algo rutinario. Pero fue cuando vieron que «no había latido». Marina había sentido a la niña horas antes. «Puede que falleciera en la misma sala de espera», dicen sus madres. Nunca lo sabrán. Le iban a provocar el parto cinco días después, pero no volvieron a salir del centro sanitario. «Ahí empezó la tortura y la guerra», coinciden.

«No podía romperme»​

La culpa, el 'y si'... Marina recibió la noticia sola, en la sala de monitores. Ainara estaba fuera, escuchando otros latidos que pensaba que eran los de su hija. «El trato fue muy bueno», pero eso no hace que fuera difícil de asimilarlo. Muy complicado. «Solo quería que me hicieran allí mismo una cesárea», dice Marina. Tanto las sanitarias como sus familiares pensaban que «no había asimilado la noticia, que estaba en 'shock'. Probablemente sí que lo estuviera, pero necesitaba estar concentrada porque todavía tenía que parir. No podía romperme antes, porque entonces no iba a poder hacerlo», reflexiona con la vista puesta atrás.

Lo que sí estaban era «perdidas». Ambas. «La peor parte se la llevó Marina, pero antes de que ella llegara a la habitación después de saber que Mara había perecid ya me estaban preguntando qué quería que hicieran con su cuerpo. Están hablando de tu hija. Es muy duro», asegura Ainara. «Hay mucho papeleo que hacer... Y las profesionales tampoco sabían qué hacer, lo que es buena señal, porque significa que no ocurre mucho. Pero es complicadísimo». Según les dijeron a ellas desde el propio hospital, en Gipuzkoa se dan una o dos gloria al año de bebés antes de nacer en una semana tan avanzada como la de Mara.

Se quedaron ingresadas hasta dar a luz. Para Ainara fue un «parto precioso», teniendo en cuenta todo lo que le rodeaba. Marina no lo tiene tan claro. «Me dolía tanto todo lo demás que el dolor físico fue muy insignificante. También teníamos una pequeña esperanza de que los profesionales se hubieran equivocado» y estuviera viva. Desgraciadamente no fue así. Pero aprovecharon las horas que pudieron estar con ella al máximo. Siguieron todas las recomendaciones de los expertos, y cuando les ofrecieron coger en brazos a Mara tras el parto, así lo hicieron.

Marina «lo tenía claro». A Ainara le costó «un poco más» tomar la decisión. Era mucha información que gestionar. Muchas emociones. Muchas decisiones. No sabía si se veía capaz. «Antes de nacer estábamos hablando del final. Era muy 'heavy'. Pero cuando nació las dudas se disiparon», dice. Le cortó el cordón umbilical como se hace habitualmente, vio cómo la sacaban y junto a su mujer estuvo «horas» con ella. «Era como una niña dormida. Nació con muy buen tonalidad, y cuando esto empezó a cambiar decidimos que era el momento de dejarla para quedarnos con buen recuerdo».

En el parto, a Marina le «dolía tanto todo lo demás que el dolor físico fue muy insignificante. Además tenía una pequeña esperanza»
Desde el propio centro sanitario les recomendaron hacerle fotos. Y nunca se arrepentirán de ello. «Es lo único que vamos a tener de ella», apuntan. «Los recuerdos se difuminan. Y con el paso del tiempo te quedan las fotos, el haberla cogido, haberla abrazado, haberle dado besos... Incluso le pusimos una ropita especial que le habíamos comprado». Además, el Hospital Universitario Donostia cuenta con una iniciativa específica llamada 'Caja de recuerdos' diseñada para ayudar a las familias a transitar el dolor por una gloria perinatal o neonatal. En ella incluyen una foto de la familia con la niña, el cordón umbilical, el gorrito que le ponen y las huellas de las manos y los pies, entre otras cosas. Dan la opción de llevársela a casa y, en caso de que la familia no la quiera, la guardan durante un año para que tengan la posibilidad de recogerla en este tiempo si se han arrepentido de no llevársela con ellos. Muchos vuelven a por ella.

Con la gloria de Mara un sentimiento «irracional de culpa» invadió a Marina. Ahora, gracias a la terapia, sabe que no hubiera podido hacer nada para evitar la pérdida, pero le ha costado mucho. Aun y todo, decidió «ser valiente» y tener un tercer descendiente. Fue una chica, Lea, que nació el año pasado. La gestó y alumbró ella. En parte, lo necesitaba para sanar todas aquellas heridas que se le habían quedado abiertas. Y que aunque quizá nunca desaparezcan del todo, cada vez duelen menos.

Siempre había querido dar a luz y, de hecho, cuando nació Lea lo primero que dijo fue 'lo he conseguido', 'he podido'. «Claro que podía, pero son sentimientos irracionales muy difíciles de controlar. Ahora Lea no duerme bien, pero se despierta a las dos de la mañana y pienso en la suerte que tengo de tenerla conmigo», afirma Marina, con el pecho encogido. «Ojalá no le pase a nadie lo que nos ha pasado a nosotras. Es durísimo. Pero con una buena terapia aprendes a disfrutar de muchos pequeños detalles de la vida».

«Ansiedad por duelo»​

Y en este aspecto lamentan la «falta de recursos gigantesca de psicólogos en el área de Ginecología del hospital». Las matronas asumieron este papel, y «lo hicieron muy bien, pero no es la solución. No solo lo necesitábamos para el momento del parto, sino que también para la hora de salir a la calle. La vida fuera seguía, pero nosotras estábamos paralizadas». Desde Osakidetza les derivaron a la asociación Esku Hutsik, quienes les han guiado en el camino. Han estado dos años y medio de terapia, tanto grupal en el Hospital de Mendaro como individual y en pareja en la sanidad privada.

Entre tanto han tenido que pedir varias bajas, porque Marina pudo beneficiarse de la de maternidad pero Ainara solo de cinco días. Su primera baja fue «por ansiedad de causa desconocida. Pero eso era mentira. Era una baja por duelo por la pérdida de una hija. Eso es tapar lo que ha pasado y no podemos seguir haciéndolo más. Las familias tenemos que tener la libertad de hablar de esto», reivindican.

Antes de Mara, tenían un descendiente de 18 meses, Markel, que fue su «motor» en los peores momentos. Después nació Lea, el año pasado
La sociedad «no está preparada para hacer frente a estas situaciones». Han tenido que escuchar «comentarios de todo tipo, como que son jóvenes, que no se quejaran porque ya tenían otro descendiente o que podía haber sido peor. Y esas palabras les han dolido mucho. Eso es, en parte, lo que les ha hecho querer visibilizar lo que han vivido, porque «el dolor ajeno incomoda». Por suerte, ellas ya están en proceso de recuperación, pero ha habido ocasiones en las que han echado en falta que les preguntaran cómo se sentían, cómo estaban.

Mara murió el 14 de febrero de 2024 y nació el 15 de febrero de ese mismo año. Desde entonces, la vida de Marina y Ainara ha estado marcada por un duro duelo. Ahora tienen tres descendientes: Markel, Mara y Lea. Por ese orden cronológico, aunque no puedan disfrutar de la mediana como les hubiera gustado
 
Más sobre: Salud mental
Antes de tener a nuestro descendiente mi pareja tuvo dos abortos espontáneos y es verdad que te quedas hecho pole... Pero en nuestro caso tres días de baja ella en el primero porque hubo que hacer un legrado y en el segundo ni eso, la visita a la consulta y como se expulsó bien los restos del feto pues nada, y para mí ni las gracias, tuve que coger días de vacaciones para estar con ella. En todo caso ambos fueron en el segundo mes de embarazo, que supongo que es menos doloroso.
 

No te flipes, que en general pocos se han burlado de ellas.

Aqui cualquiera que haya tenido descendientes es raro que se burle.

Que si, que son un par de señoras poco agraciadas de mas alla del muro, pero eso no quita que podamos empatizar con ellas. Sobretodo los que hemos sido padres. Pero vamos, no pidas milagros, los que no lo han sido es normal que se burlen. No dejan de ser dos mujeres a las que se les ha hecho mucho caso por su condicion de mujeres y de mujerona. Aunque hablando de embarazos es dificil que las protagonistas no sean mujeres.

Anyway, lo que intento decir, es que la gente esta harta del victimismo en general, y por eso la aparente "falta de empatia" de algunos. La culpa es de los medios por dar la turra con los victimismos de ciertos colectivos.
 
Día Internacional de Concienciación sobre la Gloria Gestacional, Perinatal y Neonatal.
Me gustaría ver el "santoral" entero.
 
Por su perfil aparente diría que son favorables al aborto sin contemplaciones como un derecho y entonces me pregunto si no sienten que algo se les rompe dentro cuando exigen el aborto -si fuera su caso- pero lamentan hasta el extremo de la depresión profunda haber perdido a su descendiente.

No nació viva pero ya tenía un nombre y su pérdida les ha causado un enorme desgarro interior. No sé, si no entiendo cómo puede sufrirse esa pérdida y estar alineadas con el derecho irrenunciable al aborto.
 


Hombre, es que resulta grotesco que la naturaleza humana de un feto la determine el deseo de la progenitora, y no el feto en sí. Si lo desea, es humano; si no, es un despojo al que se le puede pasar la batidora. La realidad no la pueden determinar la querencias de un individuo. Porque en ese caso, ¿por qué no se aplica el mismo criterio para todo? Alguien es humano, si yo siento que es humano; y, si no lo es, es una bestia.

Desde luego no sabemos qué piensan estas dos sobre el aborto ni qué postura tiene el medio de comunicación acerca de él, pero, desde luego, para plantear en estos términos la cuestión hay que estar radicalmente en contra del aborto y, si estás a favor, tienes un grave problema de coherencia.
 
Por su perfil aparente diría que son favorables al aborto sin contemplaciones como un derecho y entonces me pregunto si no sienten que algo se les rompe dentro cuando exigen el aborto -si fuera su caso- pero lamentan hasta el extremo de la depresión profunda haber perdido a su descendiente.

No nació viva pero ya tenía un nombre y su pérdida les ha causado un enorme desgarro interior. No sé, si no entiendo cómo puede sufrirse esa pérdida y estar alineadas con el derecho irrenunciable al aborto.
Cual es su perfil?.

Yo no veo pelos sarracena, anillas en la nariz, pañuelos palestinos, ni camisetas antifa.

Que les guste el bollicao no las convierte en favorables al aborto en cualquier momento de la gestación.

Yo estoy a favor del aborto, pero no sin contemplaciones, y no tengo motivos por los que creer que sea diferente para esas dos señoras.
 

Vale, es cierto, objetivamente no hay victimismo por haberles acontecido una tragedia.

Pero da igual, a la gente no le gusta que se remarque tanto a unas víctimas, mientras se olvida con descaro a otras.

Eso también es considerado como victimismo por muchos, entre los que me encuentro.

Los medios siempre están dando la turra con los problemas de los colectivos minoritarios y las mujeres, y ya cansa, la verdad.
 
Cual es su perfil?.

Yo no veo pelos sarracena, anillas en la nariz, pañuelos palestinos, ni camisetas antifa.

Que les guste el bollicao no las convierte en favorables al aborto en cualquier momento de la gestación.

Yo estoy a favor del aborto, pero no sin contemplaciones, y no tengo motivos por los que creer que sea diferente para esas dos señoras.
Dejé escrito "si fuera su caso" pero me parece poco discutible que asociar lesbianismo y proabortismo sea nada demencial. Ni entro ni salgo en su vida privada ni pretendo hacer un juicio temerario de intenciones, pero su caso ha saltado al ruedo del escrutinio público y entonces ya no es su caso tan solo sino algo que compete a posiciones ideológicas y sarracena enfrentadas ante las que cualquiera puede opinar según su entendimiento sin necesidad de despreciar a la persona particular.
 
Dejé escrito "si fuera su caso" pero me parece poco discutible que asociar lesbianismo y proabortismo sea nada demencial. Ni entro ni salgo en su vida privada ni pretendo hacer un juicio temerario de intenciones, pero su caso ha saltado al ruedo del escrutinio público y entonces ya no es su caso tan solo sino algo que compete a posiciones ideológicas y sarracena enfrentadas ante las que cualquiera puede opinar según su entendimiento sin necesidad de despreciar a la persona particular.
Aunque es cierto que algunas mujerona mediáticas suelen ser de izquierdas, también existen mujerona de derechas como Le Pen, la de AfD o Rita Barberá.

Yo no asumiría la ideología política de una mujer por su orientación sensual.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.056.678
Mensajes
58.357.408
Miembros
191.006
Último miembro
always him

El blog de burbuja.info

-
Volver