Robles manda cientos de soldados a Ceuta: la paradoja del ferry y la duda de fondo
El mismo día en que los ferris comerciales cubren la ruta a Ceuta una docena de veces, con capacidad para miles de pasajeros, el Ministerio de Defensa habría movilizado a cientos de soldados para reforzar la ciudad autónoma. La medida, que aún no ha sido confirmada oficialmente, ha suscitado críticas y preguntas sobre su necesidad y su logística.
Según las informaciones que circulan, la ministra Margarita Robles habría tomado la decisión tras un nuevo aviso del CNI. Sin embargo, las dudas se acumulan: ¿qué van a hacer exactamente? ¿Van armados? ¿Con qué reglas de enfrentamiento? El escepticismo domina en el análisis.
Un despliegue con polémica logística
La primera polémica es el transporte. Mientras algunos señalan que es habitual que las Fuerzas Armadas usen ferris civiles para mover tropa, otros ironizan con la imagen de una Policía Nacional llegando en Uber. La discusión evidencia la falta de medios de transporte militar propio para una operación que se quiere discreta.
La comparación con el ferry 'El Piolín', utilizado en la operación contra el independentismo catalán, ha reaparecido como recordatorio de que los barcos civiles ya han servido para trasladar efectivos en momentos de tensión. La diferencia, apuntan algunos análisis, es que entonces había un plan claro.
La lectura política: ¿Robles contra Sánchez?
El trasfondo político ocupa casi tanto espacio como el militar. La ministra de Defensa no es una ministra típica del presidente Sánchez: hay quien sostiene que fue impuesta por la OTAN o incluso por el rey. Su decisión de enviar más soldados a Ceuta, sin pasar por Moncloa, se interpreta como un movimiento hostil al presidente y a varios de sus ministros.
También se menciona el papel del CNI, que habría enviado avisos en varias ocasiones. La pregunta es por qué no se actuó antes y por qué ahora, en plena crisis migratoria.
Fuerzas insuficientes o un circo mediático
En el terreno operativo, los comentarios coinciden en que cientos de soldados son "pocos" para una ciudad que ya cuenta con presencia militar y policial. Algunos van más allá y califican la operación de "circo": soldados sin armas, sin reglas de enfrentamiento y con una misión indefinida.
La duda es si el refuerzo está pensado para proteger infraestructuras, para disuadir a los migrantes o simplemente para que el Gobierno parezca que hace algo. La lógica apuntaría a un estado de excepción, pero ese escenario se descarta por el coste político.
El fantasma de la Armada rusa en Ceuta
En medio del análisis ha reaparecido un dato que lo pone todo en perspectiva: entre 2010 y 2016, el puerto de Ceuta recibió más de 60 buques y unos 11.000 soldados de la Armada rusa, incluidos destructores, cruceros y hasta la escala prevista del portaaeronaves Almirante Kuznetsov, cancelada por España tras presiones de EE.UU. y la OTAN.
Ese precedente, que algunos usan para señalar la hipocresía de la política de alianzas, recuerda que el Estrecho no es solo una frontera migratoria: es un punto geopolítico de primer orden. La pregunta ahora es si el envío de estos cientos de soldados es una respuesta a la crisis inmediata o el preludio de algo mayor.
¿Proteger a los migrantes, contener la presión en la frontera o enviar un mensaje a Jovenlandia? El despliegue, de momento, levanta más preguntas que respuestas.