Manowar en el Roig Arena: el heavy metal encuentra su circo romano
El anuncio de que Manowar tocará en el nuevo Roig Arena de Valencia ha desatado la euforia entre los fieles del grupo y la incredulidad de los escépticos. La banda, conocida por sus himnos épicos y puestas en escena de musculatura y peluca, actuará en un recinto que forma parte de un complejo que incluye restaurante y supermercado. Sí, el mismo imperio Mercadona ha levantado lo que algunos llaman su «Coliseo» particular. Para los seguidores, es la oportunidad de corear «Hail and Kill» como si el tiempo no hubiera pasado; para los críticos, un canto a la nostalgia de unos abuelos sudorosos que aún se creen guerreros.
Pan y circo, ahora con litros de cerveza
La ironía no pasa desapercibida. El dueño de Mercadona, Juan Roig, ya dominaba la alimentación y el supermercado; ahora mete la cabeza en el ocio nocturno con una sala que permite cenar arroz, ver un concierto y, luego, comprar productos «bosque berde» para la pareja. Un pack completo de «pan y circo» que suscita tanto admiración como sorna. Los nostálgicos recuerdan cuando Manowar subía a mujeres al escenario en los 2000 –algo que hoy sería impensable– y esperan que al menos toquen «Woman Be My Slave», aunque el título ya no pase los filtros de corrección política.
¿Gloria o decadencia de un gigante del metal?
Mientras unos ven a la banda como «sublime» y escuchan su discografía sin cansarse, otros la tachan de grupo de «abuelos borrachos gordos y pestosos». La brecha generacional es evidente. Pero lo cierto es que Manowar sigue llenando pabellones tres décadas después. La pregunta que flota en el ambiente: ¿es este concierto el canto del cisne o una resurrección en un templo del consumo? Con la entrada ya a la venta –y sin fecha confirmada–, los fieles se preparan para una noche de «mala ostia gloriosa». Los escépticos, mientras, observan cómo el heavy metal se convierte en otro producto del carrito de la compra.