Madrid rebasa el millón de residentes nacidos en Hispanoamérica
¿Cuántos habitantes de Madrid han nacido en Hispanoamérica? Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) a 1 de enero de 2024 sitúan la cifra en
1.038.671 personas procedentes de los 18 países de América que hablan español. Son ya
uno de cada siete habitantes de la Comunidad. Hace 25 años, en 1999, ese colectivo apenas sumaba 81.552 personas. La tendencia no es una opinión: es un padrón.
El crecimiento se explica en dos olas. La primera arranca en 1999, cuando la crisis económica de Ecuador —con el sucre desplomándose— empujó a miles de familias a tomar vuelos desde Quito hacia Barajas. A ellos se sumaron colombianos, peruanos, bolivianos y dominicanos atraídos por la bonanza española. En 2009, al estallar la burbuja inmobiliaria, ya residían en Madrid casi
600.000 sudamericanos. La cifra se estancó hasta 2017, cuando comienza una segunda oleada que continúa hoy, con Venezuela, Colombia y Perú como principales países de origen.
Qué perfil socioeconómico tiene el nuevo residente hispanoamericano
El perfil actual es más diverso que el de hace dos décadas. Aterrizan grandes fortunas —el
17% de los vecinos del distrito de Salamanca es sudamericano, según el padrón municipal— y estudiantes:
14.776 de Sudamérica se matricularon en universidades madrileñas en el curso 2022-23, un 40% más que ocho años antes. La distribución geográfica también varía por origen: los venezolanos se reparten por toda la región; ecuatorianos, peruanos y colombianos destacan en barrios fuera de la M-30; los dominicanos tienen su núcleo en Tetuán; y los argentinos sobresalen en la almendra central.
Madrid concentra el
62% de los inmigrantes de la región. Le siguen Cataluña, con 883.548 residentes de origen hispanoamericano (43% de sus inmigrantes), y Valencia, con 446.453 (37%). Entre los primeros países de origen en Madrid figuran Venezuela (184.387), Colombia (180.983), Perú (150.590) y Ecuador (136.309). Los únicos no hispanoamericanos entre los diez primeros son Rumanía (115.911), Marruecos (98.360) y China (53.204).
Bandas juveniles y detenciones: la cara que tensiona el debate
No todo el relato es económico. En 2024 la Policía practicó
291 detenciones en la Comunidad de Madrid relacionadas con bandas latinas —seis de cada diez de todas las registradas en España—, según el Ministerio del Interior. Los principales clanes son Dominican Don't Play y Trinitarios, integrados por jóvenes de nacionalidad dominicana y ecuatoriana; los Latin Kings, con fuerte presencia de ecuatorianos, colombianos y peruanos; y los Ñetas. El Observatorio de Bandas Juveniles Violentas calcula que unos
2.500 menores y veinteañeros siguen activos en la región, la mitad reclutados antes de cumplir 18 años.
Sus enfrentamientos por el control de barrios como Carabanchel, Vallecas o Tetuán han dejado heridos y alguna víctima mortal. Ese fenómeno alimenta la sensación de inseguridad y da munición a quienes reclaman frenar la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez. Hay quien sostiene que el vínculo entre inmigración y delincuencia es directo; en contra pesa el argumento de que las bandas son un fenómeno minoritario dentro de un colectivo de más de un millón de personas. Los datos disponibles no permiten cerrar esa ecuación.
La comparación con Miami y el relato institucional
El flujo de capital sudamericano ha alimentado las comparaciones con Miami. La tesis que circula es que Madrid compite con la ciudad del sur de Florida por captar dinero latinoamericano. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, declaró a la BBC que «llegará el momento en que en Miami se preguntarán por qué Madrid nos mira por el retrovisor». La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha definido Madrid como «la casa común de los españoles de ambos hemisferios» y ha impulsado la celebración del 12 de octubre, día de la Hispanidad.
Esa pugna por el relato tiene una derivada política. Una parte del análisis sostiene que ni Vox ni el PP tienen competencia directa sobre los flujos migratorios, porque la política de inmigración es competencia exclusiva estatal. Otra corriente responde que el marco normativo que permitió regularizaciones masivas se gestó bajo gobiernos del PP, con José María Aznar en La Moncloa. El intercambio de acusaciones sobre quién abrió la puerta se ha convertido en un género literario propio.
La transformación de Madrid ya no se discute: se mide. Lo que sigue sin cuadrar es el relato. Unos culpan a los gobiernos nacionales, otros a los autonómicos, y mientras tanto el padrón sigue sumando. Al final va a resultar que el responsable de todo esto es el funcionario que sella los NIE.