Tesla logra la aprobación del FSD supervisado en Holanda; el resto de Europa por llegar
Casi dos años después de que Elon Musk prometiera la conducción autónoma total en Europa, un regulador neerlandés ha dicho sí. La RDW (Rijksdienst voor het Wegverkeer) ha aprobado el sistema FSD Supervised, permitiendo su uso en carreteras holandesas. Y la clave está en que esta homologación, según el marco europeo, puede extenderse al resto de Estados miembros sin repetir los 18 meses de pruebas.
El camino regulatorio: de los rumores a la activación
El proceso ha sido tortuoso. En noviembre de 2025, TechCrunch y Mashable recogían que la RDW podría no aprobar el sistema tras las presiones de Tesla para que los conductores presionaran al organismo. Sin embargo, en abril de 2026 la autoridad neerlandesa dio luz verde, activando el FSD a aquellos propietarios que ya lo tenían contratado. Según los datos del hilo, Tesla había acumulado más de un millón de kilómetros de pruebas en carreteras europeas, incluyendo entornos complejos como París, Roma y Madrid.
España, el laboratorio avanzado
Meses antes, en julio de 2025, España lanzó discretamente el marco regulatorio ES-AV, que permite pruebas de Nivel 3 sin conductor de seguridad obligatorio. Tesla obtuvo la aprobación inmediata para 19 vehículos con pruebas ilimitadas en todo el país. Esta decisión colocó a España como el banco de pruebas más avanzado de Europa para la conducción autónoma, superando a Alemania o Suecia en permisividad regulatoria.
Las dudas que no se disipan
A pesar del visto bueno, persisten las preguntas sobre seguridad. El sistema es Nivel 2 (supervisado), no autónomo total. A diferencia del Nivel 3 de Mercedes, limitado a 60 km/h en autovías, el FSD de Tesla promete conducción de puerta a puerta, pero con la obligación de que el conductor mantenga la atención. Además, los datos de los robotaxis de Austin (EE.UU.) muestran una tasa de accidentes de uno cada 60.000 km, ocho veces superior al conductor humano promedio. Sin embargo, los defensores del sistema señalan que esos siniestros suelen ser menores y que el FSD ya es más seguro que un conductor distraído.
¿Qué implica para el transporte y el empleo?
El debate sobre el impacto laboral es inevitable. Taxistas y conductores profesionales ven una amenaza a corto plazo, aunque los plazos de adopción masiva se miden en décadas más que en años. Lo que sí es inmediato es el cambio en la movilidad personal: poder ir a cenar y volver a casa dormitando, o buscar aparcamiento de forma autónoma. La suscripción mensual ronda los 100 euros, un coste que muchos están dispuestos a asumir.
La expansión a otros países europeos está en marcha. Tras Holanda, Lituania y Estonia ya han reconocido la homologación. Alemania, Suecia e Italia se perfilan como los siguientes. Pero el regulador europeo, que algunos acusan de proteger al lobby del automóvil local, sigue siendo el último escollo para que el FSD se convierta en una realidad continental. El 10 de abril la RDW publicará los resultados completos de su evaluación; de su contenido dependerá si Europa acelera o frena.
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