Existe en Brasil una Ley de Responsabilidad Fiscal -que ya nos gustaría en España- . Esta legislación establece límites estrictos y jurídicamente vinculantes para el gasto público, prohíbe que el Estado gaste más de lo que recauda a lo largo de un ciclo fiscal. Asimismo, limita el endeudamiento de la Unión, los Estados y los Municipios, prohíbe expresamente las operaciones de crédito para financiar gastos corrientes y contempla sanciones penales y administrativas directas —como la inhabilitación o destitución de cargos públicos— para los gestores que incumplan los objetivos de superávit primario.
Así que Lula no puede, como Sánchez, gastar sin límite a base de deuda, sino que necesita subir impuestos si quiere luego "repartir" riqueza con sus votantes.
Lógicamente esa tendencia socialista termina siendo una trampa mortal. Una IVA como el que propone va a ser una losa en toda la economía, y va a suponer una carga insoportable precisamente entre los más pobres, mientras que los ricos lo que harán es huir del país con su dinero, y los inversores internacionales, abandonar sus planes puesto que les elimina la rentabilidad.
A medio plazo, la recaudación será una décima parte de lo que pretende, y sus "políticas sociales" se quedarán en nada, pero ya se habrá cargado la economía para una década.