Lukashenko invita a pakistaníes: la nueva baza migratoria contra la UE
El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, ha formalizado una invitación a ciudadanos pakistaníes para que se trasladen a Bielorrusia, según ha trascendido en medios de la región. La medida, que se suma a una estrategia de presión migratoria sobre la Unión Europea, llega en un momento de máxima tensión en la frontera con Polonia.
El contexto de los túneles bajo la frontera
A finales de octubre de 2025, la Guardia Fronteriza polaca descubrió el segundo túnel en lo que va de año bajo la línea que separa Polonia de Bielorrusia. Las autoridades polacas denunciaron que estos pasadizos son utilizados por migrantes para eludir los controles y entrar ilegalmente en territorio comunitario. El hallazgo se produjo en la región de Podlachia y evidencia la sofisticación de las redes que operan en la zona.
Lukashenko lleva tiempo acusado de instrumentalizar la inmi gración como arma geopolítica. La invitación a ciudadanos de Pakistán no hace sino reforzar esa percepción. La ruta, que tradicionalmente pasaba por Oriente Medio y Turquía, ahora se desvía hacia el este europeo.
Lecturas enfrentadas sobre la jugada de Lukashenko
Quienes defienden al régimen bielorruso argumentan que se trata de una respuesta a las sanciones occidentales y a las injerencias políticas. Según esta corriente, Lukashenko está forzado a buscar alternativas porque una revolución de colores le acecha. Por el contrario, sus críticos ven en esta maniobra una claudicación ante los intereses de la UE y la OTAN, a la vez que una traición a la alianza rusa.
Algunos analistas sostienen que el flujo migratorio está coordinado para saturar las capacidades de acogida polacas y generar una crisis humanitaria que debilite a Bruselas. El dato concreto: en octubre de 2025 ya se habían descubierto dos túneles subterráneos, una infraestructura que requiere tiempo y planificación, lo que sugiere un plan premeditado.
Reacciones y consecuencias
La invitación a pakistaníes ha provocado reacciones encontradas en el debate público. Mientras unos la interpretan como una muestra de debilidad del régimen, otros la ven como un movimiento calculado para aumentar la presión sobre los Veintisiete. El tono de las discusiones refleja una polarización extrema: desde quienes acusan a Lukashenko de haberse vendido a Occidente hasta los que lo tildan de ficha de Moscú.
Lo que parece claro es que Bielorrusia se ha convertido en un eslabón clave de las rutas migratorias hacia Europa. El hallazgo de los túneles no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia que combina invitaciones oficiales con facilitación de entrada ilegal. Si la apuesta de Lukashenko es provocar una crisis que le permita negociar en mejor posición, el tiempo dirá si funciona. Pero de momento, los datos de octubre de 2025 indican que la frontera sigue siendo un coladero.