Seis de cada diez jóvenes con contrato fijo dimiten sin otro empleo
Jorge, 26 años, camarero con contrato indefinido en un restaurante de Madrid, presentó su dimisión el mes pasado. No tenía otro trabajo esperando. "Con 1.200 euros al mes, después de pagar 700 de alquiler por una habitación, no me quedaba ni para el bono transporte", explica. Su caso no es aislado. Un informe de Infobae revela que el 60% de las bajas de jóvenes con contrato indefinido son dimisiones voluntarias, y lo hacen, en promedio, 50 días antes que hace unos años.
¿Por qué se van si tienen contrato fijo?
La reforma laboral de 2022 redujo la temporalidad, pero no la insatisfacción. Los jóvenes con contrato fijo abandonan su puesto más rápido que antes. El argumento del "yogurín" que prefiere vivir con papás choca con los números: el salario medio de un menor de 30 años ronda los 1.100-1.200 euros netos, mientras que el alquiler medio de una habitación en Madrid supera los 600. "Con 600 euros al mes de media jornada no se puede vivir en Madrid", señala un análisis de costes. La ecuación no sale: trabajar para ser pobre no es rentable.
El debate sobre la motivación
Una corriente de opinión sostiene que los jóvenes han perdido la cultura del esfuerzo, que viven "del cuento" subvencionados por sus padres. Citan casos de opositores crónicos o herederos de pisos que "remar es de pardillos". Pero frente a eso, la mayoría de los análisis apuntan a un problema estructural: salarios que no cubren necesidades básicas, vivienda inaccesible y empleos sin perspectivas de futuro. "Entre ser pobre sin trabajar y ser pobre trabajando, mejor lo primero", resume un veterano del sector privado que acabó en la función pública.
La Constitución y el salario digno
Se ha recordado que el artículo 35 de la Constitución española establece el derecho a una remuneración suficiente para satisfacer las necesidades del trabajador y su familia. Y el artículo 47 consagra el derecho a una vivienda digna. "Podemos estirar como el chicle la definición de necesidades, pero la realidad es que con los salarios actuales, un joven no puede independizarse", señala un participante. El SMI de 1.134 euros brutos en 14 pagas —unos 960 netos— se queda corto en ciudades como Madrid o Barcelona.
El dato que descoloca: seis de cada diez jóvenes que abandonan su empleo fijo lo hacen sin tener otro asegurado. Es decir, prefieren el paro a seguir en un trabajo que no les da para vivir. La pregunta no es por qué se van, sino por qué aguantan tanto.
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