La Asturias roja se ha cansado: Mieres protesta contra la inseguridad
El feudo socialista de Mieres se ha quebrado: unos veinte vecinos han salido a la calle a protestar contra la inseguridad, y el vídeo ya corre como la pólvora. No es una protesta de siempre –nada de minas ni de empleo–, es una demanda de orden en la capital simbólica de la Asturias roja. El hecho de que la cuenca minera, que ha votado al PSOE hasta el hastío, hable ahora de seguridad tiene miga.
Por qué la cuenca minera pide seguridad
La concentración, de apenas 20 personas, tiene más valor simbólico que numérico. Detrás del malestar hay un cóctel que el Gobierno de Adrián Barbón no sabe gestionar: delincuencia percibida, sensación de abandono y una política de acogida de menores que ha abierto una brecha en el votante tradicional. Hay quien lo resume con sarcasmo: “a disfrutar de lo votado”. Otros, más prudentes, recuerdan que la queja viene de lejos y que la administración no ha estado a la altura.
La leyenda de la dinamita y el nuevo malestar
Para calibrar el cambio, basta evocar la vieja historia de los años 80 en un pueblo minero del Bierzo, cuando un presidente de diputación llegó para imponer un proyecto y el alcalde, sin camisa y con puro, le recordó cuánta dinamita había en la zona. El proyecto no prosperó. Hoy los vecinos no necesitan explosivos; les basta con la evidencia de la calle. El vídeo de la protesta de Mieres puede ser un aviso más ruidoso de lo que piensa el PSOE.
La pregunta es si esta erosión se quedará en anécdota o acabará pasando factura en las urnas. El tiempo lo dirá, pero la cuenca minera ya ha roto el tabú de pedir más policía sin pedir perdón.