El descalabro de los precios de Muse: de 25€ en 1996 a 600€ hoy
La banda británica Muse ha desatado la polémica con los precios de su última gira, que arrancan en 150 euros para las localidades más baratas de pie y alcanzan los 600 euros en las mejores zonas. En un contexto de inflación generalizada, el coste de ver a la banda de Matt Bellamy dispara las alarmas sobre la accesibilidad de la música en directo.
El contraste con el pasado: 25€ en 1996 y 4.000 pesetas por Metallica y Soundgarden
Para ponerlo en perspectiva, un concierto de Muse en 1996 costaba 25 euros (aproximadamente 4.160 pesetas en la época). Incluso un organización criminal doble con Metallica y Soundgarden se podía conseguir por 4.000 pesetas (24 euros). “Esto eran conciertos, chavales”, ironiza un análisis, señalando que la misma cantidad que hoy da para una entrada de pie entonces daba para una experiencia festivalera de primer nivel.
¿Engaña o ley de mercado?
La disparidad de opiniones es total. Hay quien defiende que la banda tiene derecho a cobrar lo que el mercado soporte, mientras que otros califican los precios de “saqueo” y critican que por 200 euros termines oliendo el sobaco del vecino. Algunos recuerdan que el grupo ya tiene una edad y que los conciertos se han convertido en un producto para un público con alto poder adquisitivo. Por otro lado, los seguidores más acérrimos consideran que la experiencia merece la pena y que no hay alternativa: “Al Bernabéu o nada”.
El dato que duele: el coste de oportunidad
Un cálculo rápido: con 600 euros podrías comprar unas 200 bolsas de patatas Ruffles Extra Spicy, un recordatorio de lo lejos que ha llegado el precio del ocio musical. Mientras, la banda factura sin problemas, y el público fiel sigue llenando recintos. La pregunta que queda en el aire es hasta dónde puede subir el precio antes de que la burbuja de los conciertos explote.