Boicot a Mahou: el consumo como campo de batalla política
Boicotear Mahou es boicotear Madrid. O no. El último episodio de la guerra cultural en el consumo ha puesto en la diana a la cervecera madrileña por antonomasia. Pero un vistazo a su cadena de producción desmonta el relato localista.
La fábrica está en Guadalajara, no en Madrid
La polémica surgió tras un tuit de Isabel Díaz Ayuso en apoyo a Mahou, que llevó a sectores de la izquierda a anunciar un boicot a la marca. Sin embargo, la realidad industrial es más compleja: la fábrica principal de Mahou está en Alovera, Guadalajara, desde que cerró la histórica planta del Paseo de Pontones. El agua del Sorbe y el lúpulo de León. La sede fiscal sigue en Madrid, pero la producción es castellanomanchega.
Una lista de multinacionales
El debate se extiende a otras marcas: Coca-Cola, Starbucks, Zara, Mercadona, Apple... Una lista que parece un directorio de multinacionales. La paradoja es que muchas de ellas tributan y emplean en España, pero su propiedad es extranjera. El consumidor se encuentra atrapado entre la bandera y la cadena de suministro.
Predecir el desenlace de estos boicots es arriesgado. Probablemente, el precio y la conveniencia pesarán más que la política. Pero la brecha en la cesta de la compra refleja una polarización que ni las marcas ni los políticos saben cómo gestionar.