Reclutas rusos: 10 días de vida media en combate según Foreign Policy
Un artículo de la revista Foreign Policy sostiene que la esperanza de vida de un nuevo recluta ruso, desde su llegada a un campo de entrenamiento hasta la gloria en combate, oscila entre 10 días y tres semanas. Una vez desplegados en la línea de frente, la supervivencia media se reduce a 20-35 minutos. La cifra, si es exacta, dibuja un cuadro de desgaste extremo que contrasta con las bajas reconocidas oficialmente por Moscú.
¿Qué dice Foreign Policy?
La publicación cita fuentes de inteligencia occidental para afirmar que los reclutas enviados a las zonas de conflicto en Ucrania reciben un entrenamiento mínimo —a veces de solo días— y son lanzados a batallones que actúan como carne de cañón. La rotación es tan alta que las unidades se desintegran en semanas. Otros analistas, sin embargo, recuerdan que datos similares circularon durante la Segunda Guerra Mundial sobre las tropas soviéticas, y que la propaganda de ambos bandos tiende a exagerar las bajas del contrario.
Reacciones escépticas y contexto histórico
En el debate generado por el artículo, algunas voces comparan estas cifras con la esperanza de vida de los conductores de carretas y mineros de la época zarista, para relativizar el dato. Otras directamente lo tildan de propaganda de la OTAN, señalando que nadie puede medir con cronómetro la duración exacta de un soldado en combate. También se ha recordado que la edad media del soldado en conflictos pasados era muy inferior: 19 años en Vietnam, 26 en la Segunda Guerra Mundial, lo que sugiere que la juventud no es un factor nuevo en la guerra de desgaste.
Lo que el dato no aclara
La brevedad de la vida en el frente ruso, si se confirma, explicaría por qué Rusia ha tenido que recurrir a movilizaciones parciales y a contratos con mercenarios. Pero sin acceso a registros militares independientes, la cifra sigue siendo una estimación polémica. Lo que nadie discute es que la guerra de Ucrania está consumiendo efectivos a un ritmo que recuerda más a las trincheras de 1914 que a los conflictos del siglo XXI.