Los precios del tapeo en Madrid: 90 euros para tres personas
Unos bacalaos, un par de cañas y dos paradas por el centro de Madrid:
cien euros menos en el bolsillo sin haber catado una ración de jamón ni nada del otro jueves. Otra cuenta que recoge el hilo se cierra en
90 euros para tres personas. La comida de mesa y mantel sube a
200 euros, pero al menos uno se sienta como Dios manda. Los bares están
petados hasta la bandera, y el autor del mensaje inicial lo resume así: hay dinero para gastar.
Qué cuesta hoy una caña y unas tapas en Madrid
Un forero cuenta que en una terraza del centro le cobraron
5 euros por una bebida sin alcohol, lo que le lleva a comprar el bote en el chino y tomárselo caminando con los amigos, aunque pueda pagarlo. En Murcia, para comparar,
dos tercios de cerveza y dos croquetas de rabo de toro suman 14,40 euros, y el propio camarero les daba la razón al quejarse. El patrón que se describe en el hilo es el mismo en más plazas: el precio de la consumición ha dejado de medirse por lo que hay en el vaso y se mide por el código postal.
El Mercado de San Miguel: donde se paga el postureo
El Mercado de San Miguel funciona como escaparate, según los vecinos que intervienen en el hilo. Allí no se va a comer: se va a dejar constancia de que uno está. Muchos aseguran no pisar el barrio desde hace años; uno sostiene vivir a un cuarto de hora andando de La Latina y no haber vuelto en una década. El público, según estos relatos, es turista, o de provincias haciendo la gracia en la capital, o madrileño que arrastra a una visita. Da igual cuál de los tres: siempre paga otro.
De 25 a 90 euros: quince años de inflación en el tapeo
Circula en el hilo un cálculo que pone cifra al desfase: hace quince años, la misma salida que hoy cuesta 90 euros se cerraba con
25 o 30 euros. Otro participante sostiene que con
40 euros por pareja se cenaba en condiciones y con postre, no una cerveza y unos chupitos. La explicación macro que circula por los mentideros es la de siempre: emisión de deuda, productividad plana, más gente cobrando del Estado que trabajando.
El hostelero también tiene su cuenta
No todo es margen. Un hostelero que participa en el hilo sostiene que
diez euros dan para un pincho y dos dobles, y que si baja de ahí puede cerrar, porque el barril y los tercios tienen su precio. Asegura tener precios por debajo del resto de locales del entorno y niega haber vendido paellas a 60 euros a turistas en la costa. Sobre la explotación del personal, su respuesta es dura: el que se deja explotar es porque quiere.
El tapeo que aún resiste: 132 euros para seis personas
Fuera de las grandes ciudades, la aritmética cambia, según los relatos del hilo. Una cuenta reciente para seis personas —tres o cuatro rondas de cerveza, Ribera del Duero para quien lo pidió, cuatro raciones de boquerones, ensaladilla, secreto ibérico y sepia, chupitos, dos pacharanes, tres cafés, dos Baileys y cuatro cubatas de importación— se quedó en
132 euros, 44 por pareja. Otro usuario sostiene que en el norte preparar una salida larga de tapeo serio exige 50 euros por barba, 75 si se alarga y hasta 100. Y en un furancho, el vino de la casa sigue a
1,10 euros con tapa grasienta incluida.
Un debate que deriva hacia otro sitio
A medida que la conversación avanza, el asunto deja de ser la cuenta y pasa a ser quién la paga. Hay quien sostiene que quien afirma ahorrar miles de euros al mes no tiene autoridad moral para quejarse de 90 euros, y quien responde que el problema no es el que gasta, sino que ese gasto se haya vuelto normal. En paralelo aparece una corriente que reivindica el pueblo y la ciudad pequeña como refugio económico, y otra parte del intercambio deriva hacia planteamientos hostiles sobre el
turismo y la inmigración que no se sostienen con ningún dato aportado. El centro de Madrid, mientras tanto, sigue lleno.
Con las terrazas sin una mesa libre, el dato que descoloca no es el precio: es que a esos precios se siga llenando.