Irene Montero y la cara oculta de los precios personalizados por IA
Imagínese buscar un vuelo y ver cómo el precio sube porque su perfil indica ingresos altos o historial de compras. Esta práctica, conocida como
precios personalizados mediante inteligencia artificial, ha llegado al debate público de la mano de la exministra de Igualdad, Irene Montero, quien ha advertido sobre los riesgos de que los algoritmos fijen tarifas según la capacidad de pago del consumidor.
La tecnología ya está aquí, pero no es nueva
Aunque la discusión se centra en el futuro distópico de una moneda digital programable y un crédito social, lo cierto es que la discriminación de precios existe desde hace décadas. El ejemplo clásico son los cerrajeros, que llevan toda la vida cobrando más a quien llama desesperado a las tres de la madrugada. La diferencia ahora es la escala y la precisión: la IA permite segmentar en tiempo real a millones de consumidores, creando un mercado donde cada quien paga lo que el algoritmo cree que puede soportar.
¿Coherencia política o hipocresía?
El análisis de las reacciones revela una paradoja. Muchos de quienes critican a Montero por su pasado político coinciden con ella en que esta tecnología no debería usarse para exprimir al consumidor. Sin embargo, el argumento se vuelve incómodo cuando se aplica a la progresividad fiscal: si los ricos deben pagar más impuestos, ¿por qué no también más por un mismo producto? La respuesta, para algunos, está en la diferencia entre un Estado regulador y un mercado sin límites.
El dato que descoloca
Mientras el debate se centra en el discurso político, un testimonio anónimo de una exempleada de una empresa de datos asegura que «es peor de lo que imaginas». La correlación entre la elaboración de perfiles, el chat control y la moneda programable dibuja un escenario donde la privacidad brilla por su ausencia. Lo que hoy es un precio ajustado mañana podría ser un crédito social que castigue comportamientos. Y mientras tanto, los cerrajeros siguen cobrando lo mismo.