EEUU y Reino Unido reactivan el debate del reclutamiento de jóvenes varones
¿Está Europa preparando el retorno del servicio militar obligatorio? La pregunta recorre los despachos de Bruselas y los parlamentos nacionales desde que varias iniciativas legislativas han vuelto a poner sobre la mesa el reclutamiento de varones jóvenes. En Estados Unidos, un comité de la Cámara de Representantes aprobó un plan para inscribir automáticamente a todos los hombres de 18 a 26 años en el Selective Service System, el organismo que mantiene la base de datos de posibles reclutas desde que el servicio obligatorio se suspendió en 1973. En el Reino Unido, el primer ministro Rishi Sunak incluyó en su programa electoral el restablecimiento del servicio militar obligatorio a los 18 años, con un año de servicio o un fin de semana al mes como voluntario durante un año. Y en España, la pregunta sobre quiénes serían los primeros llamados en caso de guerra ya circula en los medios.
Qué es el Selective Service System y por qué sigue activo
Aunque Estados Unidos puso fin a la reclutación obligatoria en enero de 1973, nunca desmanteló la infraestructura que la sustenta. El Selective Service System mantiene una base de datos de varones elegibles para proporcionar «personal entrenado y no entrenado al Departamento de Defensa en una emergencia nacional». La ley actual exige que todos los varones ciudadanos estadounidenses de entre 18 y 25 años se inscriban, y también los no ciudadanos, con algunas excepciones. La propuesta aprobada por el comité de la Cámara baja ampliaría esa inscripción automática hasta los 26 años.
El debate no es nuevo, pero el contexto lo ha reavivado. La guerra en Ucrania ha empujado a los países de la OTAN a revisar sus planes de movilización, y algunos análisis sostienen que la fatiga de las fuerzas ucranianas podría llevar a que los aliados europeos tengan que aportar hombres, no solo armas. Esa hipótesis, repetida en círculos geopolíticos, choca con la realidad demográfica y física de las fuerzas armadas occidentales: según los datos que manejan los propios ejércitos, el 22% de los efectivos de la Armada estadounidense es obeso, un porcentaje que sube al 18,1% en la Fuerza Aérea, al 17,4% en el Ejército y se queda en el 8,3% en los Marines, el cuerpo con los estándares físicos más exigentes.
Reino Unido y España: dos velocidades
El anuncio de Sunak fue el más explícito. Su propuesta electoral contempla que los jóvenes de 18 años realicen un servicio militar de un año o empleen un fin de semana al mes como voluntarios durante un año. La medida, sin embargo, no ha estado exenta de críticas internas y externas. En España, la vuelta a la «mili» como respuesta europea a la amenaza rusa se ha desinflado: los gobiernos de Alemania, Francia, Italia y España rechazan el reclutamiento forzoso y apuestan por mejorar las plazas profesionales y ampliar el número de reservistas voluntarios. La noticia, publicada por medios como 20minutos, desmiente el relato que durante semanas habían amplificado algunos medios y que, según ciertos análisis, ya se había intentado sin éxito en 2018.
La contradicción entre los planes estadounidenses y la postura europea es el eje del asunto. Mientras Washington mueve ficha para tener una bolsa de reclutas lista, las capitales europeas se resisten a la obligatoriedad. El resultado es un panorama desigual: países que estudian fórmulas de voluntariado reforzado y otros que, como Estados Unidos, mantienen viva la infraestructura del reclutamiento por si acaso.
El rechazo social y la brecha generacional
La reacción social ha sido mayoritariamente negativa. Hay quien sostiene que los jóvenes ya cargan con la deuda, un mercado de vivienda prohibitivo y ahora se les pretende endiñar una guerra. Otros apuntan a que la ley española se aprobó antes de la guerra de Ucrania, lo que alimenta la sospecha de que ya se sabía lo que iba a pasar. La desconfianza hacia las élites políticas es transversal: se argumenta que los responsables de las guerras y sus familias no irán al frente, mientras que los jóvenes de clase media serán los primeros en ser llamados.
La brecha generacional también se manifiesta en los propios jóvenes. Una parte del análisis sostiene que la generación de 18 a 25 años es «blandita» y que, si se la llama a filas, el ejército colapsaría por incompetencia. Otros, en cambio, señalan que los cincuentones defienden a sus hijos a muerte aunque los consideren una mierda. La discusión deriva hacia la pregunta de quién es realmente «valioso» y quién no: los que pueden permitirse no ir y los que no.
Las cifras que desmontan el relato
Los datos sobre obesidad en las fuerzas armadas estadounidenses son un jarro de agua fría para los planes de movilización masiva. El 22% de la Armada es obeso, y a pesar de medidas como eliminar la comida frita y los refrescos con azúcar o hacer más accesibles los gimnasios, la tendencia no cambia. En la Fuerza Aérea el porcentaje es del 18,1%; en el Ejército, del 17,4%; y en los Marines, del 8,3%. Son cifras que cuestionan la capacidad real de reclutar a cientos de miles de jóvenes en caso de emergencia.
A esto se suma la paradoja que señalan algunos análisis: la OTAN tiene una superioridad abrumadora en gasto militar, recursos, gente y armamento sobre Rusia, pero a la hora de ir a la guerra, ni de unos ni de otros. Antes se liaban a navajazos con el comisario reclutador. La disposición a combatir no se mide en presupuestos.
El escenario que nadie quiere pero todos temen
La posibilidad de una guerra civil en Estados Unidos o de una tercera guerra mundial es un tema recurrente en los análisis más pesimistas. Hay quien sostiene que los jóvenes son tan extremadamente zotes hoy, gracias al extremo afeminamiento de la sociedad, que si los llaman a filas lo único que pasará es que petará el ejército por desborde de incompetencia. Otros apuntan a que la población que se pretende reducir es la occidental, la de valores cristianos, y que el ritmo de reemplazo no es lo bastante rápido para los amos del mundo.
La discusión sobre el reclutamiento obligatorio es, en el fondo, una discusión sobre la legitimidad del Estado para enviar a sus ciudadanos a morir. Y sobre quién paga los platos rotos. Como resume una de las voces más repetidas: «El problema es que a los españoles nada se nos ha perdido en Ucrania». La ironía final: los que más deberían ir, los que más se negarían; y los que se irían voluntarios, los que todavía creen en cuentos de hadas.
Voces del foro:
Even though the United States ended the compulsory military draft on January 27, 1973, it maintains a database of eligible men used to provide “trained and untrained manpower to the Department of Defense in a national emergency.”
Es una paradoja.La Otan tienen una superioridad abrumadora en gasto militar,recursos,gente y armamento sobre Rusia.Y ademas una clase politica servil y muchisima gente NAFO que apoya misiles sobre Moscu y cubrir los cielos de Ucrania. Pero a la hora de ir a la guerra,ni de-us.Antes se lian a navajazos con el comisaria reclutador.
La vuelta a la 'mili' como respuesta europea a la amenaza rusa se desinfla. Los gobiernos de Alemania, Francia, Italia y España rechazan el reclutamiento forzoso y apuestan por mejorar las plazas profesionales y ampliar el número de reservistas voluntari