Postear a deshora: ¿marca de nini o prejuicio barato?
¿El horario en el que alguien publica en redes sociales revela si trabaja o no? Una extendida teoría de foros sostiene que quien escribe por la mañana entre semana y de madrugada es, casi con seguridad, un nini (ni estudia ni trabaja). Pero el argumento se desmonta solo.
Trabajadores por turnos, empleados con jornada nocturna, personas de baja, en vacaciones o simplemente con insomnio también publican a esas horas. Lo que parece un patrón de vagancia es, en realidad, una radiografía de la diversidad laboral y vital. La creencia reduce la complejidad del mercado laboral a un cliché de horario de oficina que no casa con la realidad de millones de trabajadores.
El mito del horario regular
El esquema mental es simple: quien no trabaja a las 10 de la mañana está desempleado. Obvia que el 15% de los ocupados en España trabaja a turnos (según datos del INE), y que otros muchos tienen horarios flexibles, son autónomos o están en activo con jornadas atípicas. También esconde que el ocio digital de los jubilados, los estudiantes o los teletrabajadores se produce en franjas muy variadas.
La paradoja del creador de contenido
Resulta llamativo que algunos de los usuarios más activos a destiempo han generado hilos de discusión que, según los participantes, "cambiaron el mundo tal como lo conocemos". Sea exageración o no, la creatividad y la productividad no entienden de horarios de oficina. Habría que preguntarse si no es más nini quien juzga el valor de un mensaje por la hora a la que se publicó.
Cuesta no ver cierta ironía en pretender evaluar la madurez o la inserción laboral de alguien por la marca de agua de sus publicaciones. La realidad, tozuda, se niega a ajustarse a ese molde: hay empleados que postean a las cuatro de la madrugada y ociosos que solo escriben a las dos de la tarde. Quizá lo más sensato sea juzgar el contenido, no el cronómetro. Pero eso exige, precisamente, dejar de mirar el relato oficial y empezar a leer.