Nuevo IMV para mayores de 23 que vivan con sus padres: ¿ayuda real o espejismo?
El Gobierno ha ampliado el Ingreso Mínimo Vital (IMV) a personas mayores de 23 años que residan en el domicilio familiar, según publicó El Economista. El titular, sin embargo, escondía una letra pequeña que desactiva gran parte de la expectativa: los solicitantes deben cumplir unos estrictos umbrales de ingresos familiares y acreditar haber vivido de forma independiente durante al menos dos años, además de estar inscritos como demandantes de empleo durante un año. El debate generado no se ha hecho esperar: mientras unos ven una medida clientelar para comprar votos, otros recuerdan que los requisitos son tan restrictivos que la mayoría de jóvenes españoles con padres trabajadores quedarán fuera.
Los requisitos que nadie lee
La noticia, aunque cierta, omite que el IMV no se concede automáticamente. La unidad familiar de los padres no debe superar unos ingresos máximos fijados en una cuantía que varios califican de "irrisoria". Si los progenitores cobran pensión, salario mínimo o prestación por desempleo, la solicitud es denegada. Además, se exige haber vivido en un domicilio diferente durante más de un año (algunos mencionan dos) y demostrarlo mediante el historial de empadronamiento. Un colectivo muy reducido cumple estas condiciones, lo que lleva a sospechar que la medida está diseñada para un perfil muy concreto: inmigrantes recién llegados o nómadas que hayan residido en España temporalmente.
Fraude y padrones de alquiler
El requisito de empadronamiento ha abierto la puerta a un mercado negro de padrones. Ya circulan ofertas en plataformas como Milanuncios que ofrecen "padrón sin vivir" por unos 100 euros al mes. Con una inversión de 1.200 euros y 366 días, se cumpliría la condición de independencia y se podría solicitar la prestación. Este tipo de prácticas, aunque ilegales, ponen en entredicho la eficacia del control administrativo. Algunos usuarios ironizan con que los "paguiteros" conocen todos los resquicios legales para obtener la ayuda.
Clientelismo o necesidad real
Las posturas están enfrentadas. Un sector considera que el IMV es una herramienta de compra de votos, financiada con los impuestos de quienes trabajan, y que perpetúa el clientelismo. Recuerdan que un menor extranjero no acompañado (MENA) cuesta 9.000 euros al mes, mientras que el IMV ronda los 600 euros. Otros, minoritarios, defienden que puede ser un salvavidas para jóvenes en situación de pobreza real, aunque reconocen que los requisitos lo hacen casi inaccesible. La realidad es que el perfil del beneficiario típico, según testimonios, es el de un "nini" con familia con patrimonio, no el de un joven emancipado que lucha por llegar a fin de mes.
El debate deja en el aire una pregunta incómoda: ¿cuánto de esta medida responde a una necesidad real y cuánto a la gestión burocrática de la pobreza? Mientras tanto, el titular seguirá alimentando la indignación de unos y las ilusiones de otros.
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