javi
Madmaxista
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“LOS MERCADOS REACCIONAN TARDE Y CON MALAS ARTES. AHORA NO QUIEREN VER LA TORMENTA MONETARIA…”
Moisés Romero
“¿Por qué reaccionan los mercados tarde y con malas artes? Por la ineficiencia y estulticia de los gestores. Primero se reúnen todos alrededor de una mesa. Luego discuten estrategias y al cabo de algún tiempo deciden comprar y vender. Pero en ese intervalo ya se ha producido lo peor o lo mejor, lo que obliga a los gestores a reaccionar con malas artes, con premura y precipitación. Lo mismo sucede con las órdenes ligas a ordenadores. Pasa mucho tiempo hasta que la base de datos, que ordena comprar y vender, según fórmulas matemáticas desarrolladas al respecto, se cumplimenta. Cuando los ordenadores dictan sentencia, los sucesos que los determinaron ya han sucedido”, me dice un gran operador del mercado. Esto me recuerda que hay en la Bolsa actual nubarrones que amenazan tormenta. Como he escrito en alguna ocasión este año, faltan dos fenómenos para que la Tormenta Financiera y Bursátil sea una Tormenta Perfecta, una Tormenta sin precedentes. Algunos sabios intuyen, sienten que estos dos nubarrones se aproximan si es que no están ya encima de nuestras cabezas. Se trata de la volatilidad de los tipos de cambio, es decir, en el comportamiento de las divisas, y de la evolución de los tipos de interés, más en los largos, que son los que soportan los niveles de endeudamiento de empresas, instituciones, incluidos los Estados, y las familias. Dos factores de riesgo extremo que ya han enseñado las garras.
Leamos lo que dicen los sabios: “La mayoría de los grandes inversores están siguiendo la misma estrategia: pedir prestados dólares e invertir en activos en todo el mundo. Pero cuando la tendencia del billete verde se gire puede que provoque un crash en los activos mundiales”, ha comentado Nouriel Roubini. Y es que hay una gran cantidad de liquidez persiguiendo estos activos, dijo Roubini. ‘Estamos en la progenitora de todos los carry trades’, añadió. Los precios de los activos se han inflado por lo barato que sale financiarse en dólares, pero el dólar no puede caer para siempre, y cuando la actual tendencia se gire, podría catalizar un crash del mercado.
Pero no es probable que suceda pronto ya que la economía real todavía se encuentra muy débil y es probable que la Reserva Federal mantenga los tipos cerca del 0 durante un tiempo, añadió Roubini. Reitera su visión de que la economía tendrá una recuperación muy débil, pronosticando un PIB de entre el 1 al 2 por ciento durante los dos próximos años, comparado con el potencial del 3 por ciento del país y unas previsiones que apuntan a cerca del 4 por ciento para 2010.
“El caos monetario está de vuelta, y esto aviva la exigencia de una revisión del orden monetario internacional. La rápida caída del dólar y la libra, pero también del renminbi -hoy más atado al dólar que nunca-, está alimentando las tensiones. Algunos de los fantasmas de los años treinta del siglo XX también han regresado; en particular, el miedo de ventajas comerciales injustas causadas por la devaluación competitiva. El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, ya ha acusado a China de manipulación monetaria”.
“Existen dos estrategias alternativas y marcadamente contrastantes para poner las monedas en orden. Una es organizar una conferencia internacional en la que los expertos puedan sugerir modelos para calcular los tipos de cambio y los políticos puedan negociar acuerdos. La única instancia exitosa de un acuerdo de este tipo es la conferencia de Bretton Woods en 1944, pero aun entonces los tipos de cambio que se fijaron allí resultaron ser poco realistas, y pronto hizo falta una ola importante de alteraciones paritarias (así como mantener controles de divisas)” escribía Harold James este domingo en El País.
Ya conocen lo que he escrito en alguna ocasión sobre la Tormenta Perfecta: “Son muchos los entendidos y los falsos especialistas los que han escrito, promulgado, explicado y reflexionado sobre los sucesos de los dos últimos años. El término Tormenta Perfecta lo hemos leído y escuchado en numerosas ocasiones, en medios on line, en medios impresos, en radios y en televisiones. Pero no estoy de acuerdo. No se trata de una apreciación mía. Si miramos el origen y posterior desarrollo de las grandes Crisis Económicas, Financieras y Bursátiles previas a la actual, ahora ya más enderezada gracias a los trillones de dólares que han emitido los gobiernos del mundo, podremos comprobar que, en efecto, hoy como antes hay muchos nexos, demasiados factores en común. No podemos ningunear el escenario. Faltan, no obstante, dos fenómenos para que la Tormenta sea una Tormenta Perfecta, una Tormenta sin precedentes. Algunos sabios intuyen, sienten que estos dos nubarrones se aproximan si es que no están ya encima de nuestras cabezas. Quedan por instalarse en el mercado, digo, los incrementos en la volatilidad de los tipos de cambio, es decir, en el comportamiento de las divisas y en los tipos de interés, más en los largos, que son los que soportan los niveles de endeudamiento de empresas, instituciones, incluidos los Estados, y las familias. Dos factores de riesgo extremo que ya han enseñado las garras...”
Moisés Romero
“¿Por qué reaccionan los mercados tarde y con malas artes? Por la ineficiencia y estulticia de los gestores. Primero se reúnen todos alrededor de una mesa. Luego discuten estrategias y al cabo de algún tiempo deciden comprar y vender. Pero en ese intervalo ya se ha producido lo peor o lo mejor, lo que obliga a los gestores a reaccionar con malas artes, con premura y precipitación. Lo mismo sucede con las órdenes ligas a ordenadores. Pasa mucho tiempo hasta que la base de datos, que ordena comprar y vender, según fórmulas matemáticas desarrolladas al respecto, se cumplimenta. Cuando los ordenadores dictan sentencia, los sucesos que los determinaron ya han sucedido”, me dice un gran operador del mercado. Esto me recuerda que hay en la Bolsa actual nubarrones que amenazan tormenta. Como he escrito en alguna ocasión este año, faltan dos fenómenos para que la Tormenta Financiera y Bursátil sea una Tormenta Perfecta, una Tormenta sin precedentes. Algunos sabios intuyen, sienten que estos dos nubarrones se aproximan si es que no están ya encima de nuestras cabezas. Se trata de la volatilidad de los tipos de cambio, es decir, en el comportamiento de las divisas, y de la evolución de los tipos de interés, más en los largos, que son los que soportan los niveles de endeudamiento de empresas, instituciones, incluidos los Estados, y las familias. Dos factores de riesgo extremo que ya han enseñado las garras.
Leamos lo que dicen los sabios: “La mayoría de los grandes inversores están siguiendo la misma estrategia: pedir prestados dólares e invertir en activos en todo el mundo. Pero cuando la tendencia del billete verde se gire puede que provoque un crash en los activos mundiales”, ha comentado Nouriel Roubini. Y es que hay una gran cantidad de liquidez persiguiendo estos activos, dijo Roubini. ‘Estamos en la progenitora de todos los carry trades’, añadió. Los precios de los activos se han inflado por lo barato que sale financiarse en dólares, pero el dólar no puede caer para siempre, y cuando la actual tendencia se gire, podría catalizar un crash del mercado.
Pero no es probable que suceda pronto ya que la economía real todavía se encuentra muy débil y es probable que la Reserva Federal mantenga los tipos cerca del 0 durante un tiempo, añadió Roubini. Reitera su visión de que la economía tendrá una recuperación muy débil, pronosticando un PIB de entre el 1 al 2 por ciento durante los dos próximos años, comparado con el potencial del 3 por ciento del país y unas previsiones que apuntan a cerca del 4 por ciento para 2010.
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“El caos monetario está de vuelta, y esto aviva la exigencia de una revisión del orden monetario internacional. La rápida caída del dólar y la libra, pero también del renminbi -hoy más atado al dólar que nunca-, está alimentando las tensiones. Algunos de los fantasmas de los años treinta del siglo XX también han regresado; en particular, el miedo de ventajas comerciales injustas causadas por la devaluación competitiva. El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, ya ha acusado a China de manipulación monetaria”.
“Existen dos estrategias alternativas y marcadamente contrastantes para poner las monedas en orden. Una es organizar una conferencia internacional en la que los expertos puedan sugerir modelos para calcular los tipos de cambio y los políticos puedan negociar acuerdos. La única instancia exitosa de un acuerdo de este tipo es la conferencia de Bretton Woods en 1944, pero aun entonces los tipos de cambio que se fijaron allí resultaron ser poco realistas, y pronto hizo falta una ola importante de alteraciones paritarias (así como mantener controles de divisas)” escribía Harold James este domingo en El País.
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Ya conocen lo que he escrito en alguna ocasión sobre la Tormenta Perfecta: “Son muchos los entendidos y los falsos especialistas los que han escrito, promulgado, explicado y reflexionado sobre los sucesos de los dos últimos años. El término Tormenta Perfecta lo hemos leído y escuchado en numerosas ocasiones, en medios on line, en medios impresos, en radios y en televisiones. Pero no estoy de acuerdo. No se trata de una apreciación mía. Si miramos el origen y posterior desarrollo de las grandes Crisis Económicas, Financieras y Bursátiles previas a la actual, ahora ya más enderezada gracias a los trillones de dólares que han emitido los gobiernos del mundo, podremos comprobar que, en efecto, hoy como antes hay muchos nexos, demasiados factores en común. No podemos ningunear el escenario. Faltan, no obstante, dos fenómenos para que la Tormenta sea una Tormenta Perfecta, una Tormenta sin precedentes. Algunos sabios intuyen, sienten que estos dos nubarrones se aproximan si es que no están ya encima de nuestras cabezas. Quedan por instalarse en el mercado, digo, los incrementos en la volatilidad de los tipos de cambio, es decir, en el comportamiento de las divisas y en los tipos de interés, más en los largos, que son los que soportan los niveles de endeudamiento de empresas, instituciones, incluidos los Estados, y las familias. Dos factores de riesgo extremo que ya han enseñado las garras...”
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