El consumo juvenil masculino: moda, fitness y 'mañacos' frente al alcohol y el 'torero' tradicional
En la peluquería, un joven presume de las camisetas de Balenciaga que su padre divorciado le ha comprado. Otro suplica que le deje alguna. La escena, trivial, revela un abismo generacional en los patrones de gasto de los hombres españoles. Mientras unos invierten en ropa de marca, gimnasio y cortes de pelo degradados, otros se aferran al habano, el whisky y la litrona en el parque. La pregunta: ¿qué modelo de masculinidad triunfa realmente en el consumo?
La estética como prioridad de gasto
Los 'mañacos' —jóvenes de veintitantos, entrenados, vestidos con firmas de lujo— dedican una parte significativa de su renta a la apariencia. No solo en ropa: el gimnasio, los cortes de pelo semanales y los suplementos forman parte de un estilo de vida que algunos califican de 'inversión'. El argumento es que un buen físico y una imagen cuidada abren puertas sociales y laborales. En contraste, el 'torero' tradicional gasta en alcohol, tabaco y comidas copiosas, y desdeña lo que considera superficialidades.
El rechazo al alcohol y la tradición
El debate revela una fractura en torno al consumo de alcohol. Para los jóvenes 'mañacos', beber es un lastre que deteriora el cuerpo y la mente. Prefieren la energía limpia del gimnasio al sopor etílico. Para los 'toreros', la cerveza y el puro son rituales de camaradería masculina. La tensión llega al extremo de considerar al abstemio como un 'raro' que se margina. Sin embargo, los datos de consumo de alcohol en menores de 30 años en España muestran una tendencia a la baja desde 2010, lo que sugiere que el modelo 'mañaco' gana terreno.
Un mercado partido en dos
El sector del consumo masculino se enfrenta a una bifurcación. Por un lado, marcas de lujo deportivo, cosmética masculina y suplementación crecen a doble dígito. Por otro, las ventas de cerveza y licores se estancan o caen entre los jóvenes. No hay consenso sobre qué estilo dominará, pero la brecha es real: los 'mañacos' no solo consumen distinto, sino que desprecian el modelo anterior. Y al otro lado, los 'toreros' responden con sorna e insultos.
La cuestión final es si esta polarización es una moda pasajera o un cambio de paradigma en la masculinidad. Lo que está claro es que, por ahora, la disputa se dirime en la peluquería y en el carrito de la compra.
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