El boom de los perfumes masculinos: los hombres gastan miles en olor a éxito
Los hombres han descubierto el poder del perfume y lo pagan con tarjeta. El mercado mundial de fragancias masculinas ha pasado de unos 20.000 millones de dólares en 2020 a más de 35.000 millones en 2025, según TechSci Research. Ese crecimiento del 50-70% en cinco años no es una moda: es un negocio redondo. Pero tras las cifras hay una realidad más matizada: la de un sector con márgenes brutales, que vende el olor como un atajo al éxito.
Cifras del boom: de 20.000 a 35.000 millones en cinco años
El dato es contundente: el mercado de fragancias masculinas movió 35.100 millones de dólares en 2025, frente a los 20.000-23.000 de 2020. La proyección de la misma consultora es que alcance los 49.000 millones en 2031, con un crecimiento medio anual del 5,7%. Entre los consumidores, las colecciones de perfumes que superan los mil euros son cada vez más comunes, sobre todo entre los veinteañeros. La anécdota ilustra el fenómeno: un niño nacido en 2010 pide a su progenitora un perfume de Louis Vuitton, una marca asociada al lujo y al dinero. Ese niño quiere oler como los hombres que ve en redes, y su progenitora se lo comprará.
El negocio del deseo: márgenes descomunales y marketing
Quien conoce el sector por dentro describe un negocio de los de mayor margen: «Te venden aguachirri a precio de oro líquido». La fórmula no falla: se lanzan campañas que asocian la fragancia a la masculinidad, al éxito y a la seducción. Los anuncios muestran hombres musculosos y seguros, tratando de convencer al comprador de que un simple espray le transformará en una versión mejor de sí mismo. El resultado es que muchos hombres, inseguros, terminan pagando cientos de euros por un producto que cuesta poco producirlo. Hay quien defiende que es mejor ahogar el presupuesto en perfume que en alcohol o drojas, y que la fragancia dura años. Pero esa lógica choca con la reflexión de que el dinero podría destinarse a cosas con mayor retorno, como una entrada de vivienda o un coche, según se apunta en el análisis.
Alternativas: del Mercadona a las imitaciones
No todos están dispuestos a pagar el sobreprecio de marca. Las fragancias de Mercadona o Druni están consideradas "muy conseguidas" por algunos, y las imitaciones que venden droguerías de barrio se presentan como una opción razonable. Incluso hay quien prefiere la piedra de alumbre, un desodorante sin olor que no despierta pasiones. En Oriente Medio, los perfumes son cosa de hombres desde hace siglos, ligados a la religión y la tradición; esa cultura no ha llegado a Europa hasta ahora. El boom es real, pero también lo es el descuento de que buena parte del precio es marketing y humo.