La explosión de los 'hetero curiosos' en las apps de ligue: ¿nueva etiqueta o vieja hipocresía?
¿Qué es un 'hetero curioso'? En las aplicaciones de contacto para hombres, cada vez más perfiles rezan: «busco femboy sin barba», «solo trans», «tíos no, bloqueo». Una fórmula que, según denuncian muchos usuarios del entorno de 'consumo responsable', es la cortina de humo de un perfil muy concreto: hombres casados o con pareja, de apariencia conservadora, aficionados a la bandera y los toros, que buscan escarceos anónimos con mujeres trans o chicos afeminados. El patrón se repite hasta la caricatura: por el día, imagen de macho ibérico; por la noche, búsqueda discreta en Grindr.
¿Un cliché con base real?
Las redes de ligue homosexual y trans acumulan testimonios de quienes, tras indagar, encuentran detrás de estos perfiles a los mismos sujetos: «toreros pulseriteros», como los llaman. Un usuario que asegura haber seguido el rastro hasta Instagram afirma que «nunca falla: banderita, jitanobos, casados o ennoviados». La hipocresía sería doble: por la noche buscan sexo con personas trans o femboys, y de madrugada vuelven a foros a insultar a los mismos colectivos. La reacción del entorno es feroz: se les acusa de ser «la escoria» por ocultar su deseo tras la etiqueta de curiosos.
El debate sobre la etiqueta y el mercado
Para algunos, 'hetero curioso' es un oxímoron: quien busca una interacción sexual con alguien con pene, aunque sea trans o femboy, no es heterosexual. Otros lo ven como una estrategia de segmentación: buscan «experimentos» sin compromiso afectivo, y las personas trans o femeninas son vistas como un punto intermedio. En el plano económico, el fenómeno revela un nicho de consumo sexual que crece en la economía sumergida de las apps: encuentros rápidos, anónimos, sin registro oficial. Y con un perfil político llamativo: los críticos señalan que muchos de estos usuarios militan en la derecha identitaria, lo que añade una capa de hipocresía política.
La respuesta del colectivo: ¿resentimiento o realidad?
Las voces más críticas dentro del propio colectivo LGTBIQ+ consideran que los 'heterocuriosos' son en realidad «maricas reprimidos» que no aceptan su orientación y la viven de forma clandestina, usando a las personas trans como puerta de entrada. Otros, más pragmáticos, admiten que siempre ha habido hombres que buscan «travolos» para follar, y que las relaciones estables siguen siendo con mujeres biológicas. El debate está servido, y las apps de ligue se han convertido en el campo de batalla de esta tensión.
El último mensaje del hilo lo resume con ironía: «Por el día bigotuda y puro en las ventas; por la noche bigotudo y puro con peluca en la trasera de la gasolinera». El estereotipo es duro, pero la repetición del patrón alimenta la sospecha de que, efectivamente, hay un perfil sociológico detrás.