Extranjeros: 14% de la población, 5% del IRPF. ¿Por qué?
Los datos de la Agencia Tributaria para 2024 son tozudos: los ciudadanos extranjeros representan el 14,06% de la población española, pero apenas aportan el 5,19% de la recaudación total del IRPF. En números absolutos, 6.894 millones de euros sobre un total de 132.861 millones. Una contribución proporcional que equivale solo al 36,9% de lo que les correspondería si su peso fiscal coincidiera con su peso demográfico.
Empleos de baja remuneración y menor obligación de declarar
La explicación más inmediata es la estructura laboral de la población forastero. Suelen ocupar puestos de menor salario –hostelería, cuidados, reparto, economía sumergida– y una parte significativa ni siquiera alcanza el umbral mínimo para presentar declaración. Según los datos, solo 1,4 millones de extranjeros presentaron declaración de IRPF, frente a los 7,2 millones que residen en España sin contar nacionalizados. La brecha salarial se traduce inevitablemente en una brecha recaudatoria.
El debate sobre el censo real y las nacionalizaciones
Algunos análisis cuestionan la cifra oficial del 14% de población extranjera. Argumentan que al contabilizar como españoles a los nacionalizados, se infravalora el peso real de la inmi gración. Según proyecciones demográficas, la población autóctona de origen no forastero estaría en torno a 34-36 millones, no en los 43 millones que resultarían de restar 7 millones de extranjeros a 50 millones de habitantes. Si el colectivo forastero (incluyendo nacionalizados) rondara el 30% de la población, la aportación fiscal sería aún más desproporcionada.
Pensiones y saldo fiscal neto: la asignatura pendiente
El relato oficial prometía que la inmi gración masiva aliviaría el déficit de la Seguridad Social. Sin embargo, los datos de IRPF sugieren lo contrario: una baja cotización por salarios reducidos, que no cubre las prestaciones que reciben (sanidad, educación, servicios sociales). Estudios internacionales, como los realizados en Dinamarca, concluyen que el saldo fiscal neto de la inmi gración extracomunitaria es negativo. En España, la ausencia de un balance oficial impide cerrar el debate, pero las cifras disponibles no apuntan a un beneficio neto para las arcas públicas.
Cierre: Con estos mimbres, la frase aquella de que los forasteros vienen a pagar nuestras pensiones suena más a mantra que a realidad contrastada. Los datos del IRPF son solo una pieza, pero revelan un desajuste que ningún ajuste contable maquillará del todo.