El himno de la unidad europea que algunos corean con otras intenciones
«Los europeos unidos jamás serán vencidos». La frase, variación del clásico sindical, ha sido recuperada en ambientes digitales como arenga identitaria. Pero detrás del verso late una fractura económica y social que ningún himno puede disimular.
En círculos de la red, algunos usuarios españoles entonan el cántico con un subtexto claro: la defensa de una Europa blanca y su rechazo a la inmi gración latinoamericana. «Biba nueztrah razza vlankah», se lee en un hilo donde se mezcla eurofilia con supremacismo. Al otro lado, respuestas como «A mí no me mezcle con esos hominido, ni a Italia» revelan que la unidad es selectiva: vale para los europeos del norte, no para los sureños.
La economía subyace. El usuario que se siente abandonado por «papi España» y alude a «Latin» refleja una percepción de que los recursos van hacia Latinoamérica mientras el español medio se resiente. Es la misma tensión que alimenta el voto a partidos ultranacionalistas en varios países de la UE: el descontento con las transferencias fiscales y la inmi gración se disfraza de orgullo continental.
Quien aún duda de que el discurso económico y el racial pueden ir de la mano, no necesita más pruebas. La canción que prometía unión se convierte en grito de exclusión. Y mientras no se aborde el malestar material de quienes se sienten perdedores de la globalización, el eco de esa letra seguirá creciendo.
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