Los elegidos no pueden trabajar: la conspiración del destino
Un hilo reciente en el submundo conspiranoico ha resucitado una vieja teoría: los elegidos por Dios están exentos de trabajar. Según esta creencia, el destino se encarga de proveer todo a sus favoritos, mientras que el trabajo asalariado es un rito humillante y arcaico. Los defensores de esta idea aseguran que quienes han despertado espiritualmente no necesitan explotar a otros ni ser explotados.
La teoría del desempleo divino
La premisa central es simple: si eres un elegido, dejarás de trabajar porque Dios se asegura de que no encuentres empleo o de que cualquier trabajo que tomes sea inútil. Se compara con la fantasía de que Scarlett Johansson te espere en el Mercadona; una metafora de lo irreal de la vida laboral convencional. Los seguidores argumentan que años de estudios y formaciones han sido en vano, y que el destino finalmente recompensará su fidelidad espiritual.
Ironía y escepticismo entre los despiertos
A pesar del tono mesiánico del mensaje original, la mayoría de las respuestas son abiertamente irónicas. Comentarios como "shishi, ahora lo entiendo todo" y "aceptaría de buen grado si viniera acompañada de cash sano" revelan un escepticismo generalizado. Incluso se bromea con que los etnianos son los elegidos o que no tener descendientes es parte del plan. La pregunta recurrente es si la "paguita" (subsidio) es compatible con la iluminación.
El consenso implícito es que la teoría sirve más como coartada para el desempleo voluntario que como revelación divina. Nadie discute que, en la práctica, alguien tiene que pagar las facturas, aunque sea el Estado.
Lo que queda sin respuesta es si esta corriente de pensamiento es una simple broma interna o un movimiento real de personas que han decidido desconectar del mercado laboral. Lo cierto es que, por ahora, el INE no ha incluido "elegido" en su encuesta de población activa.
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