«Lleva la mentira en el ADN», dicen los dos eurodiputados de Alvise
Dos eurodiputados de Se Acabó La Fiesta (SALF) han roto el silencio para retratar a su propio líder, Luis 'Alvise' Pérez: le atribuyen la mentira como rasgo genético y lo convierten en el «más corrupto de los corruptos». La crítica no viene de un adversario político, sino de quienes compartieron lista con él en las elecciones europeas.
El retrato coincide con el balance de gestión que se le achaca en Estrasburgo. Hasta ahora, los hitos más visibles del partido en el Parlamento Europeo son dos: el voto a favor de la implantación del chat-control y la ausencia el día en que se votaba llevar el tratado con Mercosur a los tribunales. Un expediente exiguo para quien prometió hacer tambalear al Gobierno.
La estrategia del fundador, explican los análisis más escépticos, fue siempre la de prometer hasta entrar. Una vez con el escaño, el partido ya estaría amortizado y solo le quedaría cosechar la legislatura. Lo sorprendente es que, pese a todo, conserve votantes de cara a los próximos comicios. Algunos observadores van más allá y definen el proyecto como un ejercicio de disidencia controlada, más chapucero que otras operaciones similares, pero igual de efectivo a la hora de canalizar el descontento sin alterar el tablero.
El dato que descoloca: quien denunciaba a la casta desde fuera se ha convertido en un diputado más que no aparece a votar cuando toca. Sus propios eurodiputados ya lo han sentenciado. Los votantes, por ahora, siguen sin cobrar.