Meta fulmina toda su plantilla de moderación en Barcelona: 2.100 empleados sin trabajo
Las oficinas que Meta tenía en Barcelona para moderar contenido en Facebook han amanecido con las puertas cerradas para buena parte de su plantilla. Los 2.100 trabajadores de ese departamento han sido informados de que quedan bajo permiso retribuido y no pueden acceder a las instalaciones. En la práctica, el mayor centro de moderación del sur de Europa ha quedado vacío de golpe.
La cifra no es menor: equivale a una parte sustancial de la presencia de la compañía en la ciudad, y el coste tampoco. Si todos cotizaran por el Salario Mínimo Interprofesional, la factura anual superaría los 45,5 millones de euros solo en retribución.
Un trabajo que deja huella: 400 bajas sobre la mesa
El oficio de moderador consiste en revisar imágenes y publicaciones que a menudo violan las normas de la plataforma: violencia, explotación, discursos de odio. El desgaste psicológico es conocido. En el caso de Barcelona, las informaciones apuntan a que hasta 400 trabajadores estaban de baja por problemas de salud mental relacionados con su tarea.
La decisión de Meta llega sin que la empresa haya alegado causas económicas de forma clara. Eso abre la puerta a un debate jurídico: algunos expertos sostienen que un cierre de esta dimensión debería tramitarse como despido colectivo o expediente de regulación de empleo, con sus correspondientes indemnizaciones y plazos.
El coste oculto de apagar la granja de moderación
Lo que para la empresa es un ahorro en nómina, para el Estado es un agujero. La ecuación es sencilla:
- 2.100 trabajadores dejan de pagar IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social.
- Pasan a cobrar prestación por desempleo, que sale de la misma hucha.
- Su consumo en comercio, ocio y vivienda se reduce o desaparece.
El desglose de impuestos y prestaciones, partida a partida, da una factura que puede acercarse a la del ahorro empresarial. La ironía es que la plantilla costaba una cantidad parecida, pero el gasto privado se convierte en gasto público.
Del relato de la censura a la factura real
El debate público ha derivado hacia la política. Parte de la opinión celebra el cierre como el fin de lo que consideran un departamento de censura ideológica, y ha llegado a vincular la financiación de la moderación con organizaciones externas. Son afirmaciones que no se han probado ni documentado, pero que han alimentado la polémica.
Lo que sí es verificable es la magnitud: 2.100 empleos en un sector que las grandes tecnológicas llevan meses recortando. La moderación de contenido se ha convertido en un coste prescindible cuando la automatización y la inteligencia artificial prometen hacer el mismo trabajo por menos dinero.
Y aquí está el dato que descoloca: la plantilla costaba al menos 45,5 millones al año. Ese ahorro para Meta puede convertirse en un gasto similar para el Estado en prestaciones, impuestos no recaudados y menor consumo. Despedir a 2.100 personas para ahorrar dinero puede salirle caro al contribuyente.