Reino Unido gravará cada kilómetro de los coches eléctricos en 2028
El gobierno británico ha dado luz verde a un impuesto que gravará cada kilómetro recorrido por los vehículos eléctricos a partir de 2028, tal y como adelantan varios medios especializados. La medida, aún en fase de diseño, afectaría inicialmente solo a los BEV (battery electric vehicles), dejando fuera a los híbridos enchufables (PHEV/EREV), lo que genera una ventaja competitiva inmediata para estos últimos.
El objetivo confeso es compensar la caída de ingresos por el impuesto de hidrocarburos. Como señala un análisis del sector, "alguien tiene que pagar el impuesto que se deja de pagar por tener eléctrico". Y es que, según cálculos habituales, más de la mitad del precio de la gasolina corresponde a impuestos (hidrocarburos e IVA). El Estado necesita una nueva fuente de recaudación a medida que crece el parque eléctrico.
Los híbridos enchufables, los grandes beneficiados (de momento)
La discriminación inicial a favor de los PHEV no es casual. Al poder hacer la mayor parte de los trayectos diarios en modo eléctrico y, además, quedar exentos del nuevo gravamen, se convierten en la opción más racional desde el punto de vista fiscal. "Lo gracioso es que solo lo pagarían los eléctricos puros", ironiza un conocido análisis. "Los híbridos enchufables no lo pagarían, con lo cual saldrían más interesantes". Pero todo apunta a que es solo el principio: una vez instaurado el mecanismo de pago por kilómetro, extenderlo al resto de vehículos es cuestión de tiempo.
Londres, el laboratorio de la movilidad de pago
El precedente de la congestion charge londinense ilustra hacia dónde se dirige la política de transporte. Entrar al centro de Londres ya cuesta una cantidad sustancial, independientemente del tipo de vehículo. Quienes defienden la medida argumentan que "los coches eléctricos gastan muchos recursos y no van incluidos en el precio", mientras que los críticos ven una "mordida" inevitable para mantener la recaudación. El debate, en todo caso, refleja una tensión creciente entre la transición ecológica y la necesidad de financiar el Estado.
Con este nuevo impuesto, el Reino Unido se sitúa a la vanguardia de un modelo que, probablemente, veremos replicado en otros países. Por ahora, los propietarios de eléctricos puros tienen motivos para sentirse señalados. Y los fabricantes de híbridos enchufables, para sonreír.