Gasolina de baja calidad provoca averías masivas en coches rusos
Los conductores rusos están viendo cómo sus vehículos se llenan de luces de advertencia y pierden potencia. El motivo, según múltiples testimonios, es la creciente presencia de combustible Euro-3 de baja calidad en las gasolineras del país. Una situación que está poniendo en jaque especialmente a los coches chinos, cuyos motores turboalimentados y sistemas de inyección directa no toleran bien el combustible adulterado.
¿Por qué los coches chinos son los más afectados?
Los fabricantes chinos han irrumpido con fuerza en el mercado ruso, pero sus motores modernos, diseñados para estándares de emisiones más exigentes, son extremadamente sensibles a la calidad del combustible. El gasóleo Euro-3, con más azufre y menos aditivos, provoca depósitos en los inyectores, fallos en las bujías y, finalmente, el temido testigo del motor. Los propietarios de marcas como Haval o Chery están siendo los primeros en sufrirlo, pero no los únicos.
El contexto: sanciones y desabastecimiento
La irrupción de esta gasolina de baja calidad no es casual. Las sanciones occidentales han limitado el acceso a tecnologías de refinado y a aditivos importados. Las refinerías rusas, con menos mantenimiento y piezas de repuesto, están produciendo un combustible que no cumple los estándares a los que estaban acostumbrados los conductores. Algunos apuntan a que el problema es sistémico y que, a este paso, la bicicleta podría convertirse en el medio más fiable en las ciudades rusas. Por supuesto, la versión oficial no confirma nada, pero los talleres están desbordados.
Irónicamente, los veteranos Lada Niva –los todoterreno soviéticos– parecen no inmutarse. Con motores de baja compresión y sistemas de inyección mecánica, son capaces de funcionar con gasolina de dudosa procedencia, incluso con vino barato, como apuntan algunos foros. Pero para los coches modernos, el panorama es sombrío.
¿Hacia un nuevo problema crónico?
Si la calidad del combustible sigue deteriorándose, el parque automovilístico ruso podría enfrentarse a una oleada de averías prematuras. Los coches chinos, que se vendían como la alternativa asequible, podrían convertirse en una pesadilla de mantenimiento. Sin una solución a la vista en el refinado local, la predicción es que veremos más coches averiados en los arcenes. Pero, como siempre, los datos sobre la magnitud real del problema son opacos y cualquier pronóstico debe tomarse con reservas.