Los 80: walkman, vacaciones pagadas y un 22% de paro
¿Se vivía mejor en los ochenta? La nostalgia de aquella década se ha convertido en un género propio: vídeos que la comparan con la actualidad, conciertos de música ochentera a reventar y hasta proyectos de parque temático. Pero la foto fija no resiste todos los encuadres. El recuerdo del carro de la compra lleno y de 30 días de vacaciones pagadas en verano convive con la cifra que casi nadie cita: en 1984 el desempleo rondaba el 20%-22% de la población activa.
La cara B que el vídeo de los 80 no enseña
La España que hoy se evoca como paraíso perdido es también la del cine quinqui, la heroína y la desindustrialización. Ciudades como Ferrol se fueron a la mierda cuando el acero dejó de tirar, y ese mismo 1984 el país batió el récord mundial de asaltos a sucursales bancarias. Una parte del debate recuerda que un porcentaje importante de aquella generación se quedó por el camino, prejubilada o directamente fuera. La otra mitad responde con números domésticos: un obrero de 27 años tenía en 1980 trabajo fijo, casa, coche y novia. Hoy eso suena a relato de ciencia ficción.
Hoy somos más felices, ¿pero más libres?
En el fondo del asunto hay una discusión que va más allá del dinero. Una corriente sostiene que hoy se vive objetivamente mejor —sanidad, tecnología, expectativas— pero con menos libertad; el ser humano, viene a decir, no está hecho para ser feliz todo el tiempo, sino para ser libre. El detalle que se cuela en cualquier conversación: el walkman Sony azul y plata que apareció un día en un laboratorio de colegio y por el que se hizo cola para escuchar un mismo casete —el TIME de la ELO— a turnos. Los móviles de ahora, dicen, nos la han colado bien colada.
Al final, el verdadero lujo de los ochenta no era el walkman: era poder culpar al presente de todo lo que entonces, con un 22% de paro y heroína en el portal, ya estaba roto.