El antiinmigración Milo Yiannopoulos, detenido por el ICE por exceder su visado
Hay ironías que la realidad maqueta mejor que cualquier guionista. Milo Yiannopoulos, conocido por sus diatribas contra la inmigración ilegal y su apoyo a las políticas migratorias de Donald Trump, está en un centro de detención del ICE a la espera de ser deportado. El motivo: se quedó en el país más tiempo del que su visado permitía.
Los datos de la noticia son claros: Yiannopoulos entró legalmente en Estados Unidos el 14 de mayo de 2019 por Nueva York. Pero en algún momento su visado caducó y no se marchó. No se presentó a su audiencia migratoria y el 22 de julio un juez de inmigración dictó su orden de expulsión. Ahora permanece en custodia del ICE pendiente de que se ejecute la remoción.
El plan de autodeportación: 3.000 dólares y un billete de vuelta
El caso se enmarca en una política migratoria que ha convertido la deportación en un producto con incentivo. A través de la aplicación CBP Home, el gobierno estadounidense ofrece 3.000 dólares y un vuelo gratis a los inmigrantes ilegales que se acojan a la salida voluntaria. Quienes no lo hagan, advierten, serán arrestados y deportados sin opción de regreso. Yiannopoulos, que ha pasado de azuzar la mano dura a sufrirla en primera persona, se ha convertido sin querer en el mejor ejemplo de que la ley migratoria no distingue de colores políticos.
Una paradoja que envenena el relato oficial
Los partidarios de la política migratoria lo ven como la demostración de que las reglas se aplican a todos por igual. Los escépticos recuerdan que el propio Yiannopoulos arengó contra los ilegales mientras él mismo estaba en situación irregular. La pregunta queda flotando: con un caso tan notorio, ¿hasta dónde llega la tolerancia selectiva del sistema? La deportación de uno de los más ruidosos antiinmigración es, al menos, una muestra de que la maquinaria funciona, aunque a veces se lleve por delante a sus propios heraldos.