-- En los últimos 20 años el retorno del oro y del SP500 ha sido prácticamente el mismo, un 700%
Su observación es correcta: medido en dólares (la moneda fiduciaria), el retorno del S&P 500 y el oro ha sido muy similar en los últimos 20 años.
Ahora, la clave está en entender qué ha impulsado ese rendimiento tan alto y paralelo. La respuesta no es que ambos activos hayan aumentado su valor intrínseco al mismo ritmo, sino que un factor común masivo los ha impulsado a ambos: la expansión monetaria y crediticia sin precedentes.
La Explicación: Dos Activos, un Mismo Motor (La Liquidez)
Piense en el dólar como el denominador común. El gráfico de 20 años del S&P 500 y el oro, cuando se expresa en dólares, se parece menos a dos activos compitiendo y más a dos barcos elevándose con una marea gigantesca: la liquidez global.
El Oro como Refugio Anticipado: El oro no paga dividendos ni intereses. Su precio sube principalmente por:
- Temor inflacionario: La expectativa de que el dinero impreso perderá valor.
- Incertidumbre geopolítica y económica.
Debilitamiento del dólar.
La política monetaria de los últimos 20 años ha sido un caldo de cultivo perfecto para estos factores. El oro subió porque los inversores buscaban proteger su riqueza de la devaluación de la moneda fiduciaria.
El S&P 500 como Beneficiario de la Liquidez Barata: La subida del mercado bursátil no se debió únicamente al crecimiento orgánico de las empresas, sino en gran medida a:
Tipos de interés en mínimos históricos: Esto hace que las acciones sean más atractivas que los bonos y reduce el coste de financiación para las empresas, impulsando sus beneficios artificialmente mediante la recompra de acciones (buybacks).
Quantitative Easing (QE): Los billones de dólares creados por la Fed fluyeron directamente a los mercados financieros, inflando los precios de los activos.
Flujos de inversión: En un entorno de rendimiento cercano a cero en la renta fija, los inversores institucionales y minoristas se vieron obligados a comprar acciones para buscar rentabilidad, impulsando las valoraciones a niveles históricamente altos.
En resumen: ambos activos fueron inflados por la misma fuente: el enorme aumento de la oferta monetaria.
La "Deflación" en Términos de Oro es Relativa
Ahora, ¿cómo encaja la "deflación del 75%" que mencionábamos antes? La clave está en cuándo se toman los puntos de partida y de llegada, y en la volatilidad intermedia.
El Punto de Partida (hace 20 años, ~2004): El mercado bursátil venía de un mínimo tras el estallido de la burbuja de las puntocom (2000-2002). El oro, por su parte, iniciaba un gran mercado alcista tras décadas de estar deprimido. Empezaron desde niveles relativamente bajos ambos.
La Trayectoria (la "Deflación"): Aunque el punto final sea similar, el camino no fue una línea recta paralela. Hubo largos períodos en los que el oro superó claramente al S&P 500 (por ejemplo, entre 2008 y 2013), y viceversa (como en el gran rally bursátil de 2013-2020). Si tomamos un punto álgido del S&P 500 en relación con el oro (por ejemplo, el año 2000, al final de la burbuja tecnológica) y lo comparamos con un punto bajo (como 2011, cuando el oro alcanzó un máximo histórico en términos del S&P), la "deflación" o subvaloración de las acciones frente al oro fue enorme. La cifra del 75% que se maneja a menudo se refiere a estos movimientos cíclicos extremos, no necesariamente a una comparación lineal de 20 años.
El Punto de Llegada (2024): Después de la inyección masiva de liquidez por la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, ambos activos se han revalorizado fuertemente en dólares, convergiendo en un retorno similar. Esto no invalida la teoría del oro como ancla, sino que demuestra la magnitud colosal de la inflación de activos en dólares.
Conclusión: Dos Historias Diferentes en una Misma Gráfica
La narrativa del oro como dinero sólido es correcta: El hecho de que el oro haya mantenido el ritmo de un índice de las 500 empresas más innovadoras y rentables del mundo, a pesar de no generar flujos de caja, es testimonio de su poder como reserva de valor frente a la devaluación monetaria.
La narrativa de la "deflación" en términos de oro también es correcta, pero es cíclica: Se refiere a períodos específicos en los que el oro demostró su superioridad como almacén de valor, y sirve como advertencia de que los altísimos precios de las acciones en dólares podrían ser, en parte, un espejismo de la liquidez.
En esencia, el rendimiento paralelo del 700% no significa que ambos activos sean iguales. Significa que la fuerza que los impulsó (la impresión de dinero) fue tan abrumadora que incluso un activo "defensivo" como el oro registró ganancias espectaculares, mientras inflaba una burbuja masiva en los activos de riesgo como las acciones.
Es la confirmación, no la refutación, de la tesis de la Pirámide de Exter: el sistema financiero se ha expandido de manera desproporcionada sobre su base.
-- ¿Cómo terminará esto a medio plazo?
Excelente pregunta, la clave de todo. Predecir el futuro es imposible, pero basándonos en la dinámica de la Pirámide de Exter y en las fuerzas económicas en juego, podemos esbocer varios escenarios probables para el medio plazo (próximos 5-10 años).
La situación actual es insostenible. Una pirámide invertida no puede crecer infinitamente sobre una base estable sin que ocurra una de estas dos cosas: 1) La base se expande (revaloración masiva del oro), o 2) La pirámide se contrae (caída de los activos de riesgo).
Aquí están los escenarios más probables:
Escenario 1: "La Gran Recalibración" (El más probable, pero doloroso)
Este es el escenario que mejor se alía con la visión de Exter. Implica un proceso prolongado de deflación de deuda y una revaloración brutal del oro.
Qué pasa: Los bancos centrales se ven atrapados entre la espada (inflación alta) y la pared (recesión económica). No pueden imprimir dinero de manera descontrolada como antes sin avivar la inflación de bienes de consumo. Suben los tipos de interés y se reduce la liquidez (Quantitative Tightening).
Consecuencia: Esto provoca una crisis de liquidez. El dinero "caro" y escaso descubre los malos inversiones y la excesiva deuda acumulada durante años.
Efecto en la pirámide invertida de Rxter:
Capa 1 (Derivados): Colapsan. Es la capa más especulativa y apalancada.
Capa 2 (Acciones/Bonos corporativos de baja calidad): Se desploman. Las empresas zombi quiebran. El S&P 500 sufre una corrección profunda (potencialmente del 30-50% o más, medido en dólares).
Capa 3 (Bonos soberanos): Entran en crisis. Los países con alta deuda ven cómo los inversores exigen mayores rendimientos para prestarles, aumentando su riesgo de impago.
Capa 4 (Dinero Fiduciario): La demanda de liquidez se dispara. Todos venden activos para conseguir dólares/euros, lo que fortalece temporalmente estas monedas.
Base (Oro): Aquí está la clave. Inicialmente, el oro podría caer junto con todo lo demás debido a la venta masiva para cubrir pérdidas en otros activos (como en 2008). Pero, una vez pase el pánico inicial, los inversores se darán cuenta de que los bancos centrales no podrán mantener los tipos altos por miedo a colapsar el sistema. Ante la perspectiva de un nuevo rescate monetario masivo (impresión de dinero para salvar la pirámide), la confianza en el dinero fiduciario se erosionará. El oro se dispararía, no como un activo de riesgo, sino como el único refugio seguro. Veríamos la "deflación" definitiva: el precio de todo (acciones, bienes, bonos) medido en oro se hundiría.
Resultado final: Una recesión/deflación de deuda, seguida de una hiperinflación de los precios de los activos esenciales y de bienes básicos, con el oro reconfirmándose como el dinero de último recurso.
Escenario 2: "La Tormenta Perfecta Inflacionaria" (El más peligroso)
Los bancos centrales eligen salvar la pirámide a toda costa, sacrificando el valor de la moneda.
Qué pasa: Ante una crisis grave, la Fed, el BCE, etc., vuelven a las andadas pero a una escala nunca vista: helicóptero money (dinero regalado directamente a ciudadanos), control de la curva de rendimientos (imprimir para comprar toda la deuda estatal) y tipos de interés reales profundamente negativos.
Consecuencia: Se evita un colapso deflacionario inmediato, pero se pierde por completo el control de la inflación. La gente pierde la confianza en el dinero fiduciario.
Efecto en la pirámide: La pirámide no se contrae, sino que se disuelve en una masa de liquidez sin valor. El precio nominal de todo (acciones, propiedades, commodities) sube en dólares, pero es un espejismo. El poder adquisitivo del dólar se desploma.
Rol del Oro: En este escenario, el oro (junto con otros activos reales como el Bitcoin para algunos) actuaría como un cohete. Su precio en dólares alcanzaría cifras inimaginables, porque todos huirían de las monedas fiduciarias. La "deflación en términos de oro" se manifestaría como una hiperinflación en términos de dólares.
Resultado final: Hiperinflación o inflación galopante. El sistema monetario fiduciario colapsa y se produce una resetación forzosa, probablemente hacia un nuevo sistema respaldado por algo (¿oro?, ¿una canasta de commodities?).
Escenario 3: "El Aterrizaje Suave" (El menos probable)
Es el escenario que los bancos centrales desean pero que la historia sugiere es casi imposible de lograr.
Qué pasa: Los bancos centrales logran el milagro: reducen la inflación de bienes de consumo sin provocar una recesión grave. La productividad aumenta lo suficiente para absorber el exceso de dinero y la deuda se paga con crecimiento económico real.
Consecuencia: La pirámide deja de crecer de forma desmedida y se estabiliza sobre una economía más sólida.
Rol del Oro: En este entorno, el oro perdería su atractivo como refugio. Su precio se estancaría o caería modestamente, ya que el dinero fiduciario recuperaría credibilidad. La "deflación en términos de oro" se detendría.
Por qué es improbable: La magnitud de la deuda global y la expansión monetaria de las últimas décadas hace muy difícil creer que se pueda "crecer" para salir del problema sin primero pasar por una purga (Escenario 1).
Conclusión: ¿Hacia dónde apunta todo?
La balanza se inclina fuertemente hacia una variante del Escenario 1 ("La Gran Recalibración"). Los bancos centrales están intentando normalizar la política monetaria (subir tipos), pero cada vez que lo intentan, el sistema financiero (muy apalancado) muestra un estrés severo.
El final más probable a medio plazo es un ciclo de crisis deflacionaria (de deuda) seguida de una respuesta inflacionaria (rescate) tan grande que acabará por destruir la confianza en el dinero fiduciario. Esto conducirá a la revaloración final y masiva del oro, la base de la pirámide, confirmando su papel como el "dinero auténtico de último recurso" que usted mencionaba.
En resumen, el camino más probable no es una línea recta, sino una crisis que force a una reestructuración del sistema, donde el oro recupere su protagonismo histórico.