El sueño bifásico: la vieja costumbre que vuelve como moda de salud
La última moda de bienestar promete resetear tu descanso: partirlo en dos. Acostarse dos o tres horas, despertarse dos horas en las que hay que estar activo, y luego dormir el resto. No es nueva, aunque sus seguidores lo vendan como un hallazgo revolucionario. Lo que sí es nuevo es verlo como un estilo de vida saludable, con relojes inteligentes midiendo la calidad de cada fase.
El precedente histórico que no te cuentan en Instagram
La historia del sueño bifásico está documentada desde hace siglos. En la Edad Media, era habitual hablar del "primer sueño" y el "segundo sueño", con un intervalo de vigilia entre medias dedicado a rezar, leer o hacer vida social nocturna. Los monjes cartujos mantienen esta pauta en sus monasterios desde siempre, dividiendo la noche en dos periodos de oración y descanso. También hay referencias a tribus del Amazonas que mantienen patrones similares. El problema es que los defensores modernos suelen olvidar que aquellos que lo practicaban tenían ritmos de vida muy distintos a los de un trabajador de oficina con jornada partida y luz artificial hasta las tantas.
¿Saludable o solo para quienes no madrugan?
La crítica más obvia es que este patrón solo es viable para quien tiene una vida resuelta o se dedica a "tocarse las narices", como se dice en el debate. Para el resto, que tiene que madrugar para trabajar, partir el sueño es un lujo imposible. Además, hay quien señala que los filósofos y escritores antiguos que alababan el despertar nocturno probablemente lo hacían porque se iban a la cama borrachos y se despertaban con la resaca, no por una elección consciente de salud. El momento del mínimo de temperatura corporal, alrededor de las 6 de la mañana, dificulta volverse a dormir si se ha estado activo antes, lo que puede destrozar el ciclo de sueño.
¿Y si no es más que una moda pasajera?
Como tantas otras modas —el callo solar, el ayuno extremo, las dietas paleolíticas—, el sueño bifásico corre el riesgo de convertirse en un nuevo fetiche para los modernillos de confianza, con relojes que comparan la eficiencia de cada fase. Mientras tanto, la mayoría de la población sigue durmiendo del tirón, y probablemente seguirá haciéndolo. Con suerte, la moda pasará antes de que alguien intente venderte un reloj inteligente especializado en sueño bifásico. O quizá no: el negocio del bienestar nunca descansa.